El Final de la Era de la Iglesia, ... y Después
La pregunta muy solemne que todo creyente debe enfrentar
es esta: ¿Ha comenzado ya el período de Gran Tribulación de Mateo 24:21? Si
creemos que estamos viviendo en ese tiempo de la historia, ¿hay clara evidencia
de que esto es así?
Mientras que un número de escrituras detallan el carácter
de la Gran Tribulación, hay dos de ellas que son especialmente evidentes, que
hacen innecesario que tengamos duda de que hemos llegado a ese evento final.
En Mateo 24:24, Dios declara el carácter de la Gran Tribulación. Allí leemos:
Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
Nunca antes en toda la historia de la iglesia ha habido tanto interés en señales, prodigios y milagros, como vemos hoy. Una de las señales más prominentes es el fenómeno de hablar en lenguas. En todo el mundo hay un intenso interés en esta clase de actividad. Esta evidencia sola nos asegura que estamos viviendo en el período de la Gran Tribulación.
La Biblia revela que precisamente cerca del final del tiempo, Satanás se convertirá en el gobernador dominante dentro de las congregaciones. En II Tesalonicenses 2, Dios habla del hombre de pecado, sentándose en el templo. Se verá que el hombre de pecado solamente puede ser Satanás. Mateo 24:24, como acabamos de leer, dice:
Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
En Apocalipsis 13:7, Dios nos informa:
Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos.También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.
Apocalipsis 13 habla de la bestia que
sale de la tierra. Esto sólo puede tratarse de Satanás y su dominio, al
gobernar él por medio de evangelios falsos. Usando estos medios, él puede
destruir las iglesias que están bajo el juicio de Dios. De esta manera, él
puede vencer a los santos, los creyentes verdaderos, dentro de las
congregaciones.
La destrucción de la iglesia del Nuevo Testamento no es
por medio de la acción política, sino a través de la ación de la iglesia
misma, al irse haciendo apóstata. Los indicios y guías de cómo se va a
materializar todo esto, puede aprenderse de los tratos de Dios con el antiguo
Israel, porque Israel es un tipo, figura, o representación de la iglesia del
Nuevo Testamento. Lo que sucedió en la nación de Israel da la idea de lo que
sucederá a las congregaciones de nuestros días.
¿Recuerda usted que después de la muerte de Salomón,
Dios dividió a las doce tribus de Israel en dos naciones? Diez de las tribus
llegaron a ser la nación llamada Israel, la cual tenía su capital en Samaria.
Dos de las tribus, Judá y Benjamín, llegaron a ser la nación de Judá, cuya
capital era Jerusalén. Dios había establecido un programa de prueba para ambas
naciones. El programa de prueba incluyó a naciones contemporáneas. Durante los
días de la dimisión de las diez tribus, el programa de pruebas involucró a la
nación de Asiria. La nación de Israel miró con anhelo los hermosos caballos y
preciosos aparejos de los Asirios y determinaron que los dioses asirios tendrían
que ser dioses victoriosos. Comenzaron entonces a jugar prostitución espiritual
con Asiria. Comenzaron a irse tras los dioses de los Asirios, una nación cuya
lengua no entendían, y Dios usó a los Asirios para destruir a Israel.
Luego, la nación de Judá comenzó a jugar prostitución
espiritual con los dioses de los Babilonios y de los Asirios. Ellos vieron el éxito
de esas naciones (los magníficos caballos y hermosos aparejos), y todas las demás
cosas, y Judá comenzó a codiciar sus dioses. Babilonia, también, era una nación
cuya lengua no entendían. Fue esta nación la que destruyó a Judá en el año
587 A.C. Este es el escenario que Dios da para guiarnos a la verdad concerniente
a la destrucción de la iglesia del Nuevo Testamento.
El principio de un programa de prueba se halla repetidamente en la Biblia.
Israel, por ejemplo, fue probado por Dios
cuando Moisés los dejó por cuarenta días para recibir las tablas de la ley en
el Monte Sinaí. Israel falló la prueba, por haber hecho y adorado el becerro
de oro. Como resultado, la ira de Dios cayó sobre ellos y cerca de 3,000
hombres fueron muertos (Éxodo 32).
El número 40 en la Biblia, o un múltipo de diez del número
40 tal como 400, puede ser una clave de que un programa de prueba está llevándose
a cabo. Israel estuvo en el desierto por cuarenta años después de salir de
Egipto. Ellos fallaron la prueba; sólo unos pocos confiaron en Dios. La Biblia
registra en Josué 5:6:
Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel.
Significativamente, puede mostrarse que hubo exactamente 400 años desde el tiempo cuando Israel salió de Egipto (1447 A.C), y Saúl llegó a ser rey sobre Israel (1047 A.C.). Esto último ocurrió en los días de Samuel, quien fue el último de los profetas que juzgó a Israel. Cuando Samuel fue viejo, Israel se acercó a él pidiéndole rey que gobernara sobre ellos. En I Samuel 8:4-7, leemos:
Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.
Saúl llegó a ser rey exactamente
400 años después que Israel, bajo el gobierno directo de Dios, saliera de
Egipto. Ellos fallaron la prueba cuando rechazaron a Dios y Su gobierno directo
sobre ellos.
Otro interesante programa de prueba en relación al número
40 está en el libro de Jonás. Jonás fué mandado a clamar contra Nínive a
causa de su maldad (Jonás 1:2). En Jonás 3:4, leemos:
Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.
Sorpresiva y maravillosamente, la gente de Nínive salió victoriosa en su prueba. Jonás 3:5 y 10, reportan:
Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. ...Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.
Quizás el programa de prueba más grande de todos ocurrió en el Nuevo Testamento, cuando el Señor Jesucristo tomó naturaleza humana y fué probado. Leemos en Lucas 4:1,2:
Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.
El primer Adán fue probado en el Jardín del Edén, y el segundo Adán, Cristo, fue probado también. El primer Adán falló la prueba, al desobedecer a Dios, sumergiendo así a la raza humana en el pecado, pero nuestro Señor fue victorioso en la prueba. El permaneció completamente obediente a Dios. Su obediencia perfecta ha hecho al incomprensible reino de Dios una realidad para todos los que creen en El. Obviamente, el principio de que Dios prueba a la raza humana está firmemente establecido en la Biblia.
La iglesia del final de los tiempos, también es puesta frente a un programa de prueba. Desafortunadamente, la Biblia revela que la iglesia del final de los tiempos fallará en gran medida su programa de prueba, así como Adán y Eva fallaron en su tiempo e Israel falló repetidamente. La iglesia fallará la prueba y quedará bajo la ira de Dios, así como el juicio de Dios vino cuando Adán y Eva fallaron la prueba.
El programa de prueba que se identifica con el final del tiempo estará enfocado sobre una nación cuya lengua la congregación no entiende. Dios da por lo menos dos claves prominentes en el Antiguo Testamento en cuanto a la naturaleza de este programa del final del tiempo. La primera clave está en Deuteronomio 13:1-3:
Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.
Dios dice claramente que El está
probando, es decir, examinando a la congregación por medio de la actividad de
un falso profeta de en medio de ellos. Debemos conocer el carácter de este
profeta y la naturaleza de sus enseñanzas.
La introducción al Capítulo 13 de Deuteronomio es el
último versículo de Deuteronomio 12, donde Dios amonesta a la congregación así:
Dios dice que el hombre no añadirá, ni quitará de la Palabra de Dios. El reconocer a la Biblia como la Palabra de Dios y el tener un deseo intenso de ser obediente a ella, es por cierto adorar a Dios. Por otro lado, el creer que hay otra fuente adicional de información divina (creer que un sueño, visión, o lengua es de Dios cuando, en verdad, no lo es) eso es efectivamente adorar a otro dios, diferente al Dios de la Biblia.Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.
Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.
“Este libro” puede ser solamente la Biblia. La Biblia
sola y en su totalidad es la Palabra de Dios. Cualquier mensaje adicional,
articulado o verbalizado, que supuestamente viene de Dios, el cual es revelado
por medio de sueños, visiones, o por cualquier otro medio, es una adición a la
Biblia. Y porque Dios no está agregando nada a la revelación divina que es la
Biblia, si alguien pone atención a estos mensajes y cree que son de Dios, él
realmente está adorando a un dios aparte del Dios de la Biblia. Dios advierte
en el versículo 18 que cualquiera que cometa este pecado está sujeto a las
plagas escritas en la Biblia; es decir, está sujeto a la condenación eterna.
Deuteronomio 13 dice que el falso profeta es soñador de
sueños, es decir, está convencido que lo que él oye en sus sueños es de
Dios. La señal o el prodigio, la declaración profética de su sueño o visión,
llega a suceder; por lo tanto, él cree que ha recibido una visita sobrenatural,
pero a raíz de que el mensaje que recibió no era de Dios, tuvo que ser de
Satanás. Cuando él enseña que el mensaje recibido en un sueño o visión era
de Dios, y que por lo tanto es la Palabra de Dios, está animando a otros a
seguir a otro dios aparte del Dios de la Biblia. Este es un pecado serio y
mortal dentro de la congregación. Deuteronomio 13 dice que este profeta tiene
que ser muerto, sin importar que este sea un ser amado de alguien dentro de la
congregación.
Las frases claves en estos versículos de Deuteronomio
13, son: “porque Jehová vuestro Dios os está probando” (o te
está examinando), y “para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con
todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma”. Estas frases enseñan
algo acerca del programa final de prueba de Dios para la iglesia. Dios
claramente dice que El probará a la congregación, permitiendo que, quienes
dicen que declaran la Palabra de Dios pero que son falsos profetas (porque su
fuente es otra, diferente de la Biblia), estén dentro de la congregación.
La segunda clave del Antiguo Testamento para el programa de prueba del final de los tiempos que vendrá contra la iglesia es la que vino contra el
Israel antiguo. La señal para esta clave está en el Nuevo Testamento, I Corintios 14:21:En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.
Para entender esta clave, uno debe
conocer el trasfondo en el cual esto se encuentra. I Corintios 14 discute el fenómeno
de lenguas, el cual estaba presente en la iglesia de Corinto. Ciertos individuos
allí recibieron de Dios, como un don del Espíritu Santo, mensajes en un
lenguaje (una lengua) que ni ellos, ni nadie más en la congregación, podían
entender. En I Corintios 14:2, Dios habla de estos como “por el Espíritu
habla misterios”.
Adicionalmente, dentro de esa congregación Dios dió a
ciertos individuos el don de interpretación. Mediante este don otorgado por
Dios, el mensaje recibido en lengua fue hecho comprensible para la congregación.
I Corintios 14:5 nos informa que cuando el mensaje en lenguas era interpretado,
éste edificaba a la congregación.
Este era un evento espiritual válido en la iglesia de
Corinto. Ellos solamente tenían esa parte de la Biblia que hoy es llamada el
Antiguo Testamento. Dios todavía estaba rompiendo el silencio entre lo
sobrenatural y lo natural cuando dio mensajes a Pablo, Juan, Pedro, y a Agabo
(Hechos 11:28). A raíz de que estos mensajes eran de Dios, constituian una
adición a la Palabra de Dios. El Nuevo Testamento aún no había sido
terminado; aún con estas adiciones, las iglesias de ese día tenían una
Palabra de Dios incompleta.
Durante el mismo tiempo cuando era posible para los apóstoles
recibir mensajes directos de Dios, hubo individuos en la iglesia de Corinto que
recibieron mensajes de Dios en una lengua. Los mensajes podían haber sido
mediante la forma de una oración, alabanza, o revelación. Sin embargo, eran
mensajes de Dios; por lo tanto, era una adición a la Palabra escrita de ese
tiempo.
En el centro del discurso acerca del fenómeno de
lenguas (I Corintios 14:21), hay una referencia a la ley del Antiguo Testamento
en la cual Dios escribió que por medio de lenguas El hablaría al pueblo, y
ellos no escucharían. Dios habla acerca de lenguas en Deuteronomio 28. Moisés
habló a Israel cuando estaban próximos a entrar a la tierra prometida. El les
advirtió que no estarían satisfechos con el Evangelio que él les trajo a
ellos, “Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo
de corazón, por la abundancia de todas las cosas” (Deuteronomio
28:47). El resultado de su rebelión contra Dios fué el castigo. Esto está
declarado en
Servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas.
Este es el pasaje de la ley referida en I Corintios 14 en relación al fenómeno de lenguas. Las diez tribus de Israel fueron destruidas por su enemiga la nación de Asiria después que Israel se comprometió en prostitución espiritual con los Asirios. Como resultado de su rebelión espiritual, Dios provocó a que la nación de Asiria, una nación cuya lengua Israel no entendía, los destruyera. Dios dio una advertencia final de esto pocos años antes que esto pasara. La advertencia se encuentra en Isaías 28:11-12:
Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír.
El resultado del juicio de Dios sobre Israel ocurrió 122 años más tarde. La nación de Judá corrió como ramera detrás de Babilonia, nación pagana cuya lengua no entendían, y Babilonia es la nación que destruyó a Judá en el año 587 A.C. Pocos años antes ellos habían sido advertidos por el profeta Jeremías. Leemos en Jeremías 5:15-17:
He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare. Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes. Y comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos y a tus hijas; comerá tus ovejas y tus vacas, comerá tus viñas y tus higueras, y a espada convertirá en nada tus ciudades fortificadas en que confías.
Dios está enfocándose en una nación “cuya lengua ignorarás”. Este pasaje también es referido en el lenguaje amenazante de I Corintios 14:21.
Deuteronomio 13, Deuteronomio 28, I Corintios 14, y el juicio de Dios están obviamente conectados a la iglesia del final de los tiempos cuando se consideran dos principios importantes.
El primer principio es que el Israel
antiguo era un cuadro o tipo de la iglesia del Nuevo Testamento. El juicio de
Dios sobre Israel por su adulterio espiritual arroja luz sobre la naturaleza del
juicio de Dios sobre la iglesia del Nuevo Testamento por su rebelion espiritual.
El segundo principio es que Dios establece un programa
de prueba para la humanidad. En Deuteronomio 13 se ve que dentro de la iglesia
un programa de prueba involucrará falsos profetas que reciben mensajes
sobrenaturales. Estos falsos profetas animarán a las congregaciones a ir tras
otros dioses al revelar sus experiencias sobrenaturales, las cuales vienen de
una fuente diferente de Dios. Estos dos principios Bíblicos nos dan la
comprensión de cómo Dios juzga a la iglesia del fin del tiempo.
Se podría plantear la siguiente
pregunta: ¿Por qué Dios Escribe extensamente en I Corintios 12, 13, y 14
acerca del fenómeno de lenguas? Uno podría quedar sorprendido de leer en la
Biblia acerca de este fenómeno temporal. Pocas décadas después que este fenómeno
ocurrió en la iglesia de Corinto, las visiones del libro de Apocalipsis fueron
recibidas por el apóstol Juan en la Isla de Patmos. El libro de Apocalipsis
cierra con la advertencia de que si alguno agrega a sus palabras quedará sujeto
a las plagas; por lo tanto, no puede haber revelación adicional de Dios por
medio de visiones, voces, lenguas, o algo más. Así, el fenómeno de lenguas
que ocurrió en la iglesia de Corinto tendría también que llegar a su fin.
Desde ese tiempo hasta el día de hoy, no esperemos que Dios traiga un mensaje
por esos medios, o por cualquier otro medio, aparte de lo que El nos ha dado en
la Biblia.
Parece que el fenómeno de lenguas de Dios fue efímero
y quedó confinado solamente a la iglesia de Corinto. Era un tema secundario
incluso
Satanás usa este campo de prueba
como su oportunidad final para ganar una victoria decisiva sobre Cristo,
venciendo a la iglesia en su forma externa. El venció a Adán y Eva animándolos
para que comieran el fruto prohibido en el Jardín del Edén. Del mismo modo, él
anima a la iglesia del final de los tiempos a gozar del don prohibido de
lenguas.
Cuando Dios estableció el campo de prueba en el Jardín
del Edén, usó un lenguaje que hizo fácil, o al menos facilitó el camino,
para que Lucifer tentara a Eva. Dios no dió al fruto prohibido un nombre
presagioso, por ejemplo, “el árbol prohibido”. No. Dios dió a este árbol
el nombre intrigante de “el árbol de la ciencia del bien y del mal”.
Ciertamente, dicho título causaría a Adán y Eva preguntarse qué poder tan
misterioso poseía el fruto de este árbol. Esto se comprueba por la reacción
de Eva a las seducciones de Satanás, en Génesis 3:6:
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.
Satanás estimuló el pensamiento
codicioso de Eva, haciendo referencia al nombre que Dios le dió al árbol. En Génesis
3:5 Satanás declaró a Eva: Sino que sabe Dios que el día que comáis de él,
serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.
Ciertamente al darle a este árbol el nombre de “la ciencia del bien y del
mal”, Dios le dió a Satanás un tema que podría usar para tentar a nuestros
primeros padres hacia el pecado.
Dios, por supuesto, no es el autor del pecado, ni es
culpable de ninguna manera de pecado. Sin embargo, Dios diseñó un programa de
prueba contínuo y válido, en el sentido de que el fruto parecía ser
especialmente codiciable: ... el árbol era bueno para comer, y que era
agradable a los ojos... y en el nombre que se le dió al árbol.
Dios también hizo muy atractivo el campo de prueba para
el antiguo Israel. Las diez tribus del reino del norte, llamado Israel, fueron
atraídas hacia los Asirios, una nación cuya lengua ellos no entendían. Era
una nación que aparentemente era bendecida por Dios. Fue la nación de Asiria;
esta conquistó a Siria (II Reyes 16:9) y parecía ser la nación que tenía
todas las respuestas. Ezequiel 23:5-6, dice:
Y Ahola cometió fornicación aun estando en mi poder; y se enamoró de sus amantes los asirios, vecinos suyos, vestidos de púrpura, gobernadores y capitanes, jóvenes codiciables todos ellos, jinetes que iban a caballo.
“Ahola” es otro nombre para la capital
de Israel, la cual fue Samaria. Asiria con sus triunfos políticos y logros
mundanos, parecía ser la nación a emular. De modo similar, Judá, el reino del
Sur, con su capital en Jerusalén, estaba enamorada de la belleza, poder y éxitos
tanto de los Asirios como de los Babilonios.
La belleza, poder, y éxitos políticos de Asiria y
Babilonia fueron los resultados de las bendiciones de Dios. Estas naciones
malvadas estaban en total rebelión contra Dios, no obstante Dios las llevó al
poder y las hizo atractivas para que sirvieran como programas de prueba para
Israel y Judá.
La Biblia da una ilustración vívida de cómo Dios permitió a una nación malvada, Asiria, parecer delante de Israel como una historia exitosa. Durante los días de Isaías, Jerusalén fue amenazada por Israel y Siria. La situación era grave. II Crónicas 28 revela la maldad del rey de Judá, Acaz, y el castigo resultante que Dios trajo sobre Judá mediante Israel y Siria. En II Crónicas 28:5-6, leemos:
Por lo cual Jehová su Dios lo entregó en manos del rey de los sirios, los cuales lo derrotaron, y le tomaron gran número de prisioneros que llevaron a Damasco. Fue también entregado en manos del rey de Israel, el cual lo batió con gran mortandad. Porque Peka hijo de Remalías mató en Judá en un día ciento veinte mil hombres valientes, por cuanto habían dejado a Jehová el Dios de sus padres.
El rey de Judá -un hombre malvado llamado Acáz- y todo Judá deberían haber clamado a Dios por ayuda. Deberían haberse arrepentido en saco de ceniza como Nínive hizo cuando Jonás les predicó. Deberían haber clamado a Dios como lo hizo el rey Josafat cuando los Moabitas y los Amonitas vinieron para destruir a Judá (II Crónicas 20). En vez de eso, la Biblia registra que Judá acudió a Asiria por ayuda. II Reyes 16:7, nos informa:
Entonces Acaz envió embajadores a Tiglat-pileser rey de Asiria, diciendo: Yo soy tu siervo y tu hijo; sube, y defiéndeme de mano del rey de Siria, y de mano del rey de Israel, que se han levantado contra mí.
Ellos no podían haber exhibido en forma más dramática su total falta de confianza en Dios. Dios rescató a la pecadora Judá por medio de Asiria, como lo declara II Reyes 16:9:
Asiria conquistó a Siria. Hasta tiempos recientes, Siria no había sido una nación independiente. Dios usó a Asiria para destruir a las diez tribus; estas ya no existieron más como reino independiente. Estas dos naciones, Siria y el reino norteño de Israel, por tanto, fueron eliminados de ser una amenaza para Judá por medio de la fuerza de la nación pagana Asiria.Y le atendió el rey de Asiria; pues subió el rey de Asiria contra Damasco, y la tomó, y llevó cautivos a los moradores a Kir, y mató a Rezín.
El punto de esta información es que Dios trajo éxitos a Asiria para intensificar el programa de prueba que estaba viniendo contra Judá. Los éxitos de Asiria en su apogeo, y Babilonia en la flor de su gloria, daban la impresión que sus dioses eran más poderosos y más confiables que Jehová Dios. Dios, para sus propósitos divinos, dió a Asiria la victoria, pero Judá estaba convencida de que la superioridad de los dioses Asirios los hizo victoriosos. Esta mentalidad espiritual se observa en la cita de II Crónicas 25:14, donde otro rey de Judá, Amasías, adoró los dioses de un enemigo llamado Edom o Seir. Este versículo declara:
Volviendo luego Amasías de la matanza de los edomitas, trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir, y los puso ante sí por dioses, y los adoró, y les quemó incienso.
II Crónicas 28:22-23 registra una acción similar por el rey malo Acaz:
Además el rey Acaz en el tiempo que aquél le apuraba, añadió mayor pecado contra Jehová; porque ofreció sacrificios a los dioses de Damasco que le habían derrotado, y dijo: Pues que los dioses de los reyes de Siria les ayudan, yo también ofreceré sacrificios a ellos para que me ayuden; bien que fueron éstos su ruina, y la de todo Israel.
Cuando Dios establece un programa de
prueba, El fortalece la prueba mediante su elección de palabras, o permitiendo
a los enemigos de Dios aparecer como triunfadores. Los mismos principios se
aplican al programa de prueba de Dios para la iglesia del final de los tiempos,
en relación a la Palabra de Dios y en relación a los éxitos que Dios permite
disfrutar a los enemigos del Evangelio.
Se ofrecen tres ejemplos de palabras que Dios usa para
indicar la severidad de la prueba para la iglesia del final de los tiempos.
Primero, Dios dice que quienes hablaban en lenguas en la iglesia de Corinto,
eran edificados al hablar estos misterios en el Espíritu (I Corintios 14:2-4).
Ciertamente cualquier cosa que sirva para edificar o construir la fe del
creyente individual debe ser procurada, pero el contexto donde se encuentran
estas palabras advierten al lector a ser cuidadoso. Segundo, Dios declara en I
Corintios 14:39: “...no impidáis el hablar lenguas”. ¿Enseña
esto que hablar en lenguas era pecaminoso en aquellos días? ¿O enseña esto
que hablar en lenguas es para nuestros días?
El tercer ejemplo requiere más explicación. En tres de
los cuatro relatos del Evangelio, Mateo, Marcos, y Juan, se menciona el pecado
llamado “la blasfemia contra el Espíritu Santo”. También se hace
referencia a éste, en I Juan 5 como “pecado de muerte”. Este pecado es tan
poco común debido a que quienes lo cometen no pueden ser perdonados jamás; es
decir, nunca pueden llegar a ser salvos. Además, este pecado es tan poco común
que Dios protege al hombre del mismo, hasta el punto que es prácticamente
imposible encontrar a una persona que lo haya cometido.
Sin embargo, los escribas de la época de Jesus
cometieron este pecado. Marcos 3:22 dice de ellos:
Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
En respuesta a este grave pecado Jesús declara en Marcos 3:28, 29:
De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.
En el versículo 30, El explica que el
pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo es creer que Cristo estaba bajo el
poder de Satanás, y no bajo el poder del Espíritu Santo. Los escribas, que
odiaban a Jesús y deseaban su muerte, cometieron este pecado terrible; estaban
convencidos que El era de Satanás. No tenían deseo de considerarlo como Su Mesías.
La Biblia solamente menciona que los Escribas en Marcos
3 y Mateo 12 habían cometido este pecado. El pecador más endurecido de hoy
ordinariamente no quedaría convencido de que Jesús recibía Su poder de Satanás.
Puede haber en el mundo aquellos que hayan cometido este pecado, pero si es así,
nunca se preocuparán porque Cristo venga a ser su Salvador. Cualquiera que
tenga el más mínimo interés en Jesús como Salvador no podría haber cometido
este espantoso pecado.
¿Por qué Dios puso un registro extenso de este pecado
en la Biblia? Su presencia en la Biblia ha producido mucho pesar para los
creyentes verdaderos que han sido enseñados incorrectamente que el pecado de
blasfemia al Espíritu Santo consiste en rechazar a Cristo. Muchos cristianos
verdaderos cuando fueron jóvenes rechazaron una y otra vez a Cristo. Ellos han
venido a ser salvos en sus últimos años, pero son atormentados por la
pregunta: ¿Puedo ser salvo? Una razón para dejar registrado este pecado en la
Biblia es aumentar la severidad del programa de prueba para la iglesia del final
de los tiempos.
Una extensión simple de la idea incorrecta de lo que significa la blasfemia contra el Espíritu Santo podría ser la conclusión errónea de que cualquiera que cree que una iglesia está bajo el poder de Satanás ha cometido este terrible pecado. En otras palabras, podría decirse que si alguno examina un evangelio particular o iglesia y determina que es de Satanás, por ese juicio esa persona está en peligro de haber cometido la blasfemia contra el Espíritu Santo. Esta conclusión es completamente errónea pero ampliamente enseñada por quienes creen en las lenguas.
Pocos se atreven a hacer el juicio de que
un “evangelio de lenguas” es de Satanás. Casi nadie se atreve a concluir
que un evangelio puede ser producto de Satanás si declara que Cristo es el
Salvador. Como resultado, el “evangelio de lenguas” está protegido de la
crítica incluso de aquellos que anhelan permanecer fieles a la Biblia. Por
temor de blasfemar al Espíritu Santo, son forzados a reconocer que, aunque no
concuerden con muchas doctrinas del “evangelio de lenguas”, esto debe ser
considerado como un aspecto del Evangelio verdadero. Esto a cambio anima a mucha
gente a seguir al “evangelio de lenguas”. Por eso, Dios ha construido
características dentro del programa de prueba de lenguas que lo hacen aparecer
como seguro en su identificación con el verdadero Evangelio.
La comprensión correcta del pecado de la blasfemia
contra el Espíritu Santo es creer que Jesús, cuando vino como el Salvador,
estaba bajo el poder de Satanás.
Un número siempre creciente de individuos
y congregaciones en todo el mundo fallan en este programa de prueba del fin de
los tiempos. El movimiento de lenguas, también llamado “movimiento carismático”,
está arrasando con las iglesias como reguero de pólvora. Prácticamente todas
las denominaciones tienen iglesias que lo han acogido con los brazos abiertos.
Durante generaciones, se han hecho intentos para
unificar varias doctrinas y denominaciones; sin embargo, ningún intento ha
hecho tanto progreso como el movimiento carismático. Católicos Romanos,
Luteranos, Presbiterianos, Metodistas, Bautistas, todos los evangelios que se
identifican con la ética Cristiana, encuentran fraternidad bajo la bandera
carismática. Para quienes abrazan el fenómeno de lenguas, esto parece ser una
demostración maravillosa del poder del Espíritu Santo.
La Biblia nos guía en la verdad; podemos conocer los
hechos. La iglesia se ha ido haciendo cada vez más apóstata. Consecuentemente,
Dios está cegando a las gentes para que ellos crean que este movimiento es del
Espíritu Santo. No se dan cuenta que es de Satanás. Por medio de este fenómeno,
Satanás parece estar venciendo al verdadero Evangelio a un grado nunca antes
logrado.
Verdaderamente, Dios trajo juicio sobre la iglesia del
Antiguo Testamento (Israel y Judá), mediante naciones cuya lengua Israel no
entendía, naciones con las cuales Israel se comprometió en prostitución
espiritual. Dios usó estas naciones para destruir a Israel y a Judá. De la
misma manera, las iglesias y denominaciones de hoy se están
La segunda característica del movimiento
de lenguas es un interés en señales y prodigios. Hay una convicción de que
Dios está llevando a cabo milagros hoy, de la manera como nuestro Señor y los
doce apóstoles hicieron señales y prodigios. Curaciones milagrosas es la cosa
más común que se espera. La señal de gente cayendo hacia atrás (siendo
“muertos en el espíritu”, como algunos le llaman), es prueba de que se
trata de un evento sobrenatural. Mientras la así llamada curación milagrosa
puede explicarse en términos terrenales, físicos, el caer hacia atrás parece
ser inexplicable desde el punto de vista terrenal, físico.
El fenómeno de alguien pareciendo recibir un mensaje de
Dios en una lengua o visión, etcétera, puede realmente tener una explicación
física. Podría ser una alucinación o podría estar relacionado con la mente
subconsciente del individuo. Sin embargo, también podría ser una actividad
sobrenatural inducida por Satanás; él cautiva los corazones de quienes no
También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió.
En Apocalipsis 16:14, Dios habla de actividad satánica precisamente antes del día del Juicio:
Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.
Dios muestra en estas referencias que El traerá juicio sobre la iglesia del final de los tiempos mediante falsos evangelios que exhiben milagros. No se sorprenda que esas señales y prodigios sean prominentes en las iglesias con evangelios falsos. Cuando Cristo vino con el verdadero Evangelio, dió testimonio de su genuinidad haciendo milagros. Juan 20:30-31, dice:
Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.
Al venir Satanás al final del tiempo con sus falsos evangelios que exhiben lenguas, él también intenta dar testimonio de su legitimidad con señales y prodigios. Solamente dos milagros se le acreditan a él en la Biblia: El primero, su habilidad para romper el silencio entre lo sobrenatural y lo natural, con mensajes en lenguas y visiones; y el segundo, que él puede causar en forma sobrenatural que las personas caigan hacia atrás. Para agregar más credenciales a estos evangelios, Satanás se acerca con señales mentirosas y prodigios; es decir, sus adherentes pretenderán que hacen milagros y creerán que se han hecho milagros, cuando en realidad no existe milagro.
Los medios modernos de comunicación tales
como la televisión acrecentan la diseminación de estos falsos evangelios. La
gente que adora en las iglesias que son razonablemente fieles al verdadero
Evangelio pueden llegar a estar familiarizados con los halagos y atractivos de
los evangelios falsos en la intimidad de sus hogares. Sin saberlo nadie, ellos
beben profundamente de las aguas envenenadas, y al entrar la plaga a sus
iglesias, ya están preparados para aceptarlo como parte integral del verdadero
Evangelio. Frente a nuestros propios ojos, iglesia tras iglesia capitulan frente
a evangelios que no consideran a la Biblia sóla y en su totalidad ser el
verdadero Evangelio.
La destrucción de la iglesia, en sumo grado, es llevada
a cabo por medio del programa de prueba del movimiento de lenguas. En su
ceguera, una iglesia fallará la prueba cuando Satanás engaña a la congregación,
llevándola a aceptar los falsos evangelios de lenguas y señales y prodigios.
De esta manera, las congregaciones continuarán existiendo durante el período
de la tribulación final, pero serán cada vez más falsas. O bien los creyentes
verdaderos saldrán voluntariamente o se les pedirá que salgan cuando la
congregación comience a seguir un evangelio falso. Quienes permanezcan
Podríamos preguntarnos si existe una
relación entre el bautismo en el Espíritu Santo y el fenómeno de hablar en
lenguas que ocurrió en la iglesia de Corinto antes que la Biblia estuviera
completa. La Biblia es muy clara en cuanto a que no existe relación entre el
Bautismo en el Espíritu Santo y el hablar en lenguas. Consideremos primeramente
el Bautismo en el Espíritu Santo y comencemos en el Antiguo Testamento, donde
cuatro señales apuntaban hacia la salvación.
Primero, estaba la circuncisión, para indicar que
debemos tener quitado el prepucio de nuestro corazón. La carne y sus deseos
pecaminosos tienen que ser quitados. En Jeremías 4:4, leemos:
Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.
Segundo, estaban los holocaustos. Las ofrendas alimenticias y los sacrificios de animales como holocaustos señalaban hacia Cristo, quien vino a ser nuestro holocausto. Hebreos 10:5-7, dicen:
Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.
Tercero, estaba el derramamiento de la sangre, por ejemplo de un cordero, o de un buey, lo cual señalaba hacia la sangre derramada del Señor Jesucristo, quien sufrió la ira de Dios por nuestros pecados. Hebreos 9:22, dice:
Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.
La cuarta señal usada en el Antiguo
Testamento era la ablución de agua, la cual ceremonialmente indicaba que una
persona había sido purificada de sus pecados. Por ejemplo, Aarón y sus hijos
fueron lavados al ser consagrados como sacerdotes (Levítico 8:6). La señal o símbolo
de ablución de agua o lavamiento en agua se usa también en el Nuevo
Testamento.
Desde el principio de la entrada del pecado en el mundo,
para ser salvo, un hombre, mujer, o niño, deben tener sus pecados lavados,
nacer de nuevo, venir a ser una nueva criatura en Cristo. El Espíritu Santo,
Dios eterno, se da a la persona que viene a ser salva.
Comenzando con Pentecostés, Dios comenzó Su obra de
evangelizar el mundo mediante los creyentes, que fueron capacitados por Dios
para testificar, para proclamar Su Palabra y compartir el Evangelio. Dios utilizó
terminología diferente al hablar de salvación. Cristo habló de ser bautizado
en el Espíritu Santo. Los creyentes en el Nuevo Testamento son salvos de la
misma manera como los creyentes se salvaban en el Antiguo Testamento; la
diferencia en el Nuevo Testamento es que todos los creyentes están capacitados
para compartir el Evangelio.
Leemos de esto en los Evangelios de Mateo, Lucas, y
Juan. Hechos 1:5, el cual dice: “Porque Juan ciertamente bautizó con
agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos
días”, habla de una señal del Antiguo Testamento porque Juan el
Bautista fue un profeta del lado Antiguo Testamentario de la cruz. A ellos se
les dijo que en no muchos días, ellos serían llenos con el Espíritu Santo y
quedarían capacitados para ser testigos en el programa de evangelismo del Nuevo
Testamento.
Cuando somos salvos, somos bautizados en el Espíritu
Santo. La palabra “bautizar” significa “lavar, limpiar, o purificar”.
Por tanto, denota el hecho de que nuestros pecados han sido quitados. El
bautismo del Espíritu Santo no tiene nada que ver con milagros, señales, o
prodigios. Jesús dice en Hechos 1:8:
Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
En el libro de Hechos encontramos ilustraciones en cada uno de esos lugares de un milagro especial para indicar que la Palabra de Dios era para ser enviada con el fin de evangelizar al mundo. (Vea Hechos 2, Hechos 8, Hechos 10, y Hechos 19). Después de estas ilustraciones en Hechos, ningún milagro externo se registra en la Biblia que ocurría cuando una persona era salva.
Sin embargo, en la carta de Pablo a la
iglesia de Corinto, Capítulos 12, 13, y 14, aprendemos que en esa iglesia hubo
un fenómeno conocido como lenguas o hablar en lenguaje desconocido. Esto era un
don que fue dado a unos cuantos individuos en esa iglesia, incluyendo a Pablo,
por medio del cual recibían información de Dios en un lenguaje desconocido. El
fenómeno no sostiene relación con el bautismo en el Espíritu Santo; este don
no era prodigado cuando ellos eran salvos.
Los creyentes en Corinto a quienes se les fue dado este
don fueron instruidos a orar para que se les diera el don de interpretar. El
propósito de la interpretación era el compartir con la congregación lo que
Dios les había revelado a ellos, para la edificación de la congregación. Esto
fue posible porque en ese tiempo, Dios no había aun completado la Biblia.
Alrededor del año 95 D.C. Dios completó la Biblia con
la escritura del Apocalipsis de Juan. Dios es el autor de la Biblia, y en el último
capítulo de la Biblia, declara, en Apocalipsis 22:18-19:
Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.
Con esta declaración, Dios terminó
la posibilidad de una información adicional proveniente de El. Desde ese punto
en adelante, no podemos esperar que alguien reciba una visión, lengua, o voz de
Dios porque El no violará sus propias normas. Dios dijo que El nos ha dado Su
Palabra, la revelación de Su voluntad. Estamos para estudiarla, y ser
obedientes a ella, y no esperar ningún fenómeno de lenguas o visiones tal como
ocurrió antes que la Biblia estuviera completa.
Desde el año 95 D.C., varias personas en el período
del Nuevo Testamento han reclamado haber recibido una visión o hablar en
lenguas, lo cual podría parecer muy glorioso. Sin embargo, basados en la
Biblia, estas actividades no pueden ser de Dios. Podría ser de sus propias
mentes. Podría ser de una fuente maligna. Podría ser una alucinación.
Nuestras mentes son muy engañosas.
Hoy toda persona que se salva es bautizada en el Espíritu
Santo. El ser bautizados en el Espíritu Santo acompaña a la salvación; no es
un don separado, sino al contrario, sucede a cada uno de los verdaderos salvos.
El creyente verdadero es uno que ha llegado a reconocer que es un pecador bajo
Otra cuestión importante que debemos
tratar es si el don de lenguas continuaría a través de toda la estación de la
Iglesia.
Consideremos lo que Dios dice en I Corintios13:8-12: Allí
leemos:
El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.
Examinemos este pasaje
cuidadosamente. En I Corintios 13, Dios simplemente está diciendo que las
lenguas cesarán, pero no está diciendo cuándo cesarán. Dios dice que las
profecías y la ciencia acabarán, y en los versículos 9-12, dice que ellas se
acabarán cuando le veamos a El, cara a cara, es decir, cuando lleguemos al
cielo. Note que los versículos 9-12 están solamente hablando de ciencia y de
profecía. No están hablando de lenguas. Este pasaje no nos dice cuándo cesarán
las lenguas.
Dios enseña en Apocalipsis 22:18 que si uno busca
revelación divina de fuentes ajenas a la Biblia, esto indica que uno está
todavía sujeto a las plagas escritas en ella, es decir, todavía no es salvo, y
aún está sujeto al infierno. Por consiguiente, Apocalipsis 22:18 da la
respuesta de cuándo cesarían las lenguas, y eso es cuando la Biblia fuera
completada.
Es cierto que la Biblia habla de señales y prodigios
que todavía vendrán a suceder. La Biblia habla de señales y prodigios en un número
de lugares, y hablar en lenguas es una señal. Leemos acerca de esto en I
Corintios 14. La palabra griega para “señal”, es “simeon”, la cual
también puede traducirse “milagro”. La Biblia habla de señales y
prodigios, particularmente en relación a la iglesia de los últimos tiempos;
amenazadora y
Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
Leemos en II Tesalonicenses 2:3-4:
Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
El hombre de pecado sentándose en el
templo representa a, o es un cuadro de, Satanás gobernando en la iglesia. Satanás
vendrá con señales y prodigios de falsedad. Dios hará que los seguidores de
Satanás crean a la mentira, así ellos serán preparados para el juicio.
Apocalipsis 13 habla acerca de la bestia que sale de la
tierra y una segunda bestia. La segunda bestia hace una imagen, y le da vida a
esa imagen y trae señales. Son evangelios que Satanás ha diseñado, y así él
puede esclavizar a las naciones del mundo a un sumo grado, cual nunca antes. El
vendrá como ángel de luz y dará testimonio de la legitimidad de sus
evangelios con señales y prodigios. Satanás es el gran engañador. Apocalipsis
16:13-14, dice:
Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.
Esos versículos hablan de la bestia y del
falso profeta viniendo con señales y milagros paa engañar. Toda referencia a
señales y prodigios cercanos al fin del tiempo se relacionan con actividades
satánicas. Esto es muy amenazador. Indica que tenemos que ser extremadamente
cuidadosos hoy porque estamos tan cercanos al final del tiempo. Debemos
asegurarnos absolutamente que buscamos solamente en la Biblia la verdad divina.
La Biblia sóla y en su totalidad es la divina Palabra de Dios.
Satanás puede hablar en muchas maneras; él se acerca
con toda clase de actividades ocultas. Fuera de la iglesia, él viene por medio
de brujerías, tablas de “ouija”, cartas de “tarot”, etcétera. Dentro
de la iglesia, él viene también por medio del ocultismo. La Biblia dice que así
es. En II Corintios 11:14, dice:
Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.
Debemos estar en guardia y asegurarnos que el único lugar donde buscamos la verdad divina es en la Biblia.
Podríamos preguntarnos si sería posible
que Dios pudiera hablar en una lengua hoy solamente para reiterar algo en la
Biblia o para dar énfasis a un pasaje particular de la Biblia. Sin embargo,
sabemos que esto no es posible, porque Dios no violará Su propio programa. Su
programa es que El nos ha dado toda la información que desea que tengamos en la
Biblia.
Por ejemplo, hay cierta repetición de información en
la Biblia. Cuatro veces en Juan 6 Dios dice en relación al creyente que,
“...Yo le resucitaré en el día postrero”. Leemos esto en los versículos
39, 40, 44, y 54. Parece innecesario repetir esto cuatro veces, pero no nos
atreveríamos a pensar siquiera en quitar una de estas frases, para reducirla a
tres veces. Estaríamos quitando de la Palabra de Dios. De la misma manera, si
Dios repitiera esta frase, para dárnosla una quinta vez, entonces esa sería
una adición a la Palabra de Dios.
Debemos tener en mente que Dios nos dijo en Apocalipsis
22:18-19 que la Biblia es el mensaje completo de Dios. Si queremos crecer más
fuertes en la Palabra, tenemos que leer la Biblia. El Salmo 119:11 nos dice:
En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
Dios nos dio los cuatro relatos del Evangelio a fin de que tengamos abundante información concerniente a quién es el Señor Jesucristo. Debemos ir a la Palabra de Dios para buscar la voz de Dios. Si decimos: “Bueno, la Palabra de Dios no es suficiente”, entonces estamos violando la Palabra de Dios.
Leemos el mandato de no prohibir el hablar
en lenguas en I Corintios 14:39. Aprendemos de un cuidadoso estudio de I
Corintios 14 que en la iglesia de Corinto, las lenguas eran en cierto modo un
problema. De modo que se les dió el mandato de no prohibir el hablar en
lenguas. Sin embargo, tenemos que examinar esos capítulos de I Corintios a la
luz de toda la Biblia.
En el Antiguo Testamento, por ejemplo, la ley era que
los varones tenían que ir a Jerusalén tres veces por año para ofrecer
sacrificios. Ahora ya no vamos a Jerusalén a ofrecer sacrificios. ¿Por qué
no? ¡Está en la Biblia! ¡Es un mandato de Dios! ¿Por qué no lo hacemos?
La razón por qué no lo hacemos es porque leemos ese
mandato a la luz de todo lo demás que ofrece la Biblia, y descubrimos en el
Nuevo Testamento que Dios dice que esas leyes ceremoniales han sido completadas
en Cristo. Así que ya no tenemos que ser obedientes a ellas. De hecho, sería
erróneo ofrecer sacrificios.
Por la misma razón, en I Corintios, capítulos 12 al
14, Dios estableció normas en cuanto a lo que concierne a las lenguas. Pero en
Apocalipsis 22:18, El tiene más qué decirnos acerca de su Palabra. Tenemos que
leer I Corintios 12-14 a la luz de Apocalipsis 22:18, y Deuteronomio, capítulos
13:1-10 y capítulo 28, y otros pasajes que hablan de este tema. Al hacer esto,
aprendemos que Dios cesó de dar mensajes en lenguas una vez que la Biblia
estaba terminada.
Cuando nos damos cuenta de que la Biblia sóla es la
Palabra de Dios y sabemos que Satanás viene y se presenta como ángel de luz,
entonces podemos tratar de ponernos “en los zapatos” de Satanás. Esto no es
muy difícil porque todos nosotros tenemos una naturaleza pecadora. Satanás
piensa: “Voy a tratar de hacer caer en la trampa a alguien que es una persona
muy religiosa. Desde luego que no me voy a acercar a esa persona con cuernos y
con cola de tenedor. Me voy a presentar a él como un ángel de luz. Voy a
parecer como un emisario legítimo del Señor Jesucristo. La primera cosa que
haré es animar a esa persona a retirarse de la Palabra de Dios, y convencerlo
de que la Biblia no es la única autoridad. Luego puedo hacerlo comenzar a
entender la Biblia a la luz de otras autoridades, y ya no intentará más
obtener la verdad de la Biblia solamente”.
Satanás es muy cuidadoso de venir con
evangelios que suenan como el verdadero Evangelio. El cita la Biblia, pero es
muy engañoso. De esta manera, la persona es totalmente desarmada. La persona se
acostumbrará a escuchar acerca de la Palabra de Dios de fuentes fuera de la
Biblia.
Satanás es el padre de mentira. En cierto momento, él
puede acercarse con tan solo la Palabra de Dios, y luego lentamente agrega una
oración o algo pequeño que es contrario a la Palabra de Dios. Satanás es el
gran engañador. La persona que escucha quizá no sepa que ha comenzado a
aceptar ideas que son contrarias a la Palabra de Dios, ideas que son verdades a
medias. Esa persona podría pensar que solamente ha tenido una experiencia felíz,
una buena experiencia con una visión, que parecía tan santa, y él confía en
esa fuente de información. Quizá esa persona ni siquiera sepa lo que le ha
sucedido.
Es tan maravilloso que tenemos la Palabra de Dios, la
Biblia, y podemos estar absolutamente seguros que ésta es la Palabra de Dios.
Siempre será la Palabra de Dios. No tenemos que dudar o temer de que quizá
Satanás tenga algo que ver con esta o aquella declaración en la Biblia.
Uno puede preguntarse si el “libro” de
Apocalipsis, en el capítulo 22:18 y 19, está hablando solamente de Apocalipsis
o de toda la Biblia. Al considerar esta pregunta, debemos entender que el libro
de Apocalipsis es parte integral y cohesiva de toda la Biblia. Ahora, si usted
agrega un capítulo al libro de Apocalipsis, entonces usted se lo habrá
agregado a toda la Biblia. Sea que Ud. tratara de agregarlo durante los primeros
cinco años de cuando fue escrita, o tratara de agregarlo 1,500 años después
de que fue escrita, usted todavía habrá intentado agregarle a la Biblia
entera. Una vez que ya estuvieron escritas las últimas palabras de Apocalipsis,
cerca del año 95 D.C, entonces la Biblia ya estaba terminada, y Dios juntó
todos los libros separados en la Biblia completa que tenemos hoy.
En otras palabras, cualquier cosa que fue escrita después
que el libro de Apocalipsis fue terminado, no tenía la posibilidad de formar
parte del Canon Sagrado. Los versículos finales del libro de Apocalipsis
establecen el límite de la Palabra de Dios. No toma mucho tiempo revisar todos
los escritos que surgieron durante el período anterior a esta fecha para ver
por qué es esta la Biblia que tenemos y no algo más. Existe una cohesividad
interna en la Biblia.
Un problema que la gente tiene para aceptar que la
Biblia es el mensaje único de Dios es que, cuando leen un versículo tal como
Apocalipsis 22:18,
El verdadero Evangelio, el Evangelio del Señor Jesucristo, está circunscrito por la Biblia sóla y en su totalidad. Solamente en la Biblia, la Biblia completa, se puede encontrar la verdad. Por tanto, al considerar al mundo eclesiástico de hoy con su abundancia de lenguas, señales y prodigios, no hay duda de que Mateo 24:24 ha sido cumplido. Tenemos nuestra primera y más notable evidencia de que hemos llegado al tiempo de la Gran Tribulación.
Una segunda evidencia de que estamos en el
tiempo de la Gran Tribulación narrada en Mateo 24 es la evidencia mundial de
gente cayendo hacia atrás. Las iglesias que practican este milagro lo llaman
“ser muertos en el Espíritu”.
Este milagro fue profetizado en Apocalipsis 13. El capítulo
entero está describiendo el período de la Gran Tribulación. En el versículo
13, leemos:
También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.
Como ya hemos visto anteriormente, el causar que alguien caiga hacia atrás es equivalente a invocar fuego del cielo. Así este milagro de gente cayendo hacia atrás al piso, que está ocurriendo en todo el mundo, es una prueba clara de que estamos ahora en el período de la Gran Tribulación de Apocalipsis 13 y Mateo 24.
La tercera evidencia de que estamos
en el tiempo de la Gran Tribulación de Mateo 24 es que estamos experimentando
la “lluvia tardía”. Como hemos venido aprendiendo, la lluvia tardía es el
tiempo cuando Dios está enviando su Evangelio a todo el mundo fuera de las
iglesias y congregaciones, y es un tiempo cuando Dios se está asegurando de que
el Evangelio que es enviado sea muy fiel a la Biblia. Los lugares altos de la
era de la Iglesia ya no son aceptables. El reino de Dios está ahora guardando
su reposo. Como veremos, la lluvia tardía sucede durante la segunda mitad de la
Gran Tribulación, mostrando que estamos ahora bien adentrados en el tiempo de
la tribulación. Por tanto, ya que estamos experimentando la lluvia tardía
precisamente ahora, podemos saber que estamos ahora bien adentrados en el tiempo
de la Gran Tribulación.
Comenzemos por examinar algunos versículos que
relacionan a la era de la Iglesia, con la Gran Tribulación y la lluvia tardía.
Hay otra evidencia que nos muestra que estamos en la segunda parte de la Gran Tribulación. Recuerde que Mateo 24:22 declara:
Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
En Apocalipsis 7, la Biblia enseña que después que los 144,000 de las 12 tribus de Israel hayan sido sellados en sus frentes, habría una gran multitud que ninguno podía contar que saldría de la Gran Tribulación hacia la
salvación.Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.
En este pasaje tan revelador, Dios está hablando de un tiempo cuando cuatro ángeles dañarán la tierra y el mar. Pero no podrían llevar su actividad dañina hasta que los siervos de Dios fueran sellados. Estos siervos ascendían a 144,000 y eran de todas las tribus de Israel.
Al tratar de comprender esto, sabemos que ser sellado significa ser salvo. Leemos en Efesios 1:13,14:
En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.
De esta manera, podemos saber que
esos 144,000 han sido salvos.
En segundo lugar, debemos darnos cuenta que el número
144,000 es un número simbólico. Está formado de 12,000 de cada uno de las 12
tribus de Israel. Especialmente en el libro de Apocalipsis, el número 12
significa la plenitud de lo que se esté considerando, y el número 10 o 100 o
1,000, la realización total de algo. Por ejemplo, la ciudad santa, la Nueva
Jerusalén, mide 12,000 estadios por 12,000 estadios por 12,000 estadios. Tiene
un muro que mide 144 (12 x 12) codos. Estos números significan la plenitud o
llenura
Diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Eufrates. Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número.
En este pasaje leemos que desatarlos, lo cual debe suceder a cierta hora, día, y mes y año, causaría que la tercera parte de los hombres perecerían. Más adelante en nuestro estudio, aprenderemos que la tercera parte es una referencia a los verdaderos creyentes quienes serían muertos en el sentido de que ellos serían sacados de las iglesias durante la Gran Tribulación. El término “la tercera parte” viene del lenguaje de Zacarías 13:8, 9:
Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos terceras partes serán cortadas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella. Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.
La tercera parte son los creyentes verdaderos quienes han sido purgados de sus pecados, porque Cristo como su substituto ha soportado el fuego del infierno en su favor. El hecho de que ellos han sido sacados de las iglesias es porque el juicio de Dios ha venido sobre las iglesias. Es la iglesia la que los echa como demuestra Apocalipsis 9:16, el cual indica que el ejército que ejecuta la muerte consiste de 2,000,000 de hombres. El número 1,000,000 simboliza la terminación y el número 2 simboliza a la iglesia. De esta manera, el número 2,000,000 simboliza al número completo de iglesias que se estarán involucrando en esta actividad de expulsar a los creyentes verdaderos, simbolizado por la tercera parte que son muertos. Podríamos recordar que Juan 16:2 iguala el “dar muerte” con el “desterrar de las iglesias”. Allí leemos:
Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.
Esta verdad es idéntica a la que leemos
en Apocalipsis 11 donde la Biblia describe la matanza de los dos testigos. Los
dos testigos también representan a los verdaderos creyentes que han sido
expulsados de las iglesias. La naturaleza horrible de esta acción está más
dramatizada por el lenguaje espeluznante de Apocalipsis 8, el cual describe a
una tercera parte de los árboles, del mar, de los barcos, de los ríos, de las
aguas, del sol, de la luna, de las estrellas, siendo destruidos o aplastados.
Claramente, Dios nos está dando el lenguaje que indica que el final de la era
de la iglesia, lo cual es definitivamente aquí considerado, es super catastrófico.
Esto es así porque es también el tiempo cuando el Día del Juicio está por
caer sobre el mundo entero. Comienza con el juicio en la casa de Dios, que son
las iglesias y congregaciones que Dios ha usado por más de 1900 años para
evangelizar al mundo.
Así, el lenguaje que habla de la puesta en libertad de
los cuatro ángeles que dañarán la tierra y el mar está hablando del mismo
evento que la matanza de los dos testigos de Apocalipsis 11. Es el mismo evento
del que se habla en Mateo 24:21: “Porque habrá entonces gran tribulación...”.
Es el mismo evento del que se habla en Apocalipsis 9, donde Dios describe la
estrella que cae del cielo y tiene la llave que abre el abismo del cual la
langosta y toda clase de devastación sale. Es el mismo evento de Apocalipsis 13
que habla de la bestia que sale del mar y de una bestia que sale de la tierra.
Es el mismo evento que Daniel 7:23 describe como la cuarta bestia que devorará
toda la tierra. Es el mismo evento que el dado en el relato de Daniel 8 donde
Dios describe el cuerno pequeño que se engrandeció contra el príncipe de los
ejércitos, y causó que el santuario fuera echado por tierra por 2300 días. Es
el mismo evento que el descrito en Mateo 24:15 concerniente a la abominación
desoladora que se levanta en el lugar santo. Es el mismo evento de que se habla
en Lucas 21:20 el cual describe a Jerusalén estando rodeada por ejércitos.
Es el mismo evento del que habla Mateo 24:2, Marcos
13:2, y Lucas 21:6, donde Dios indica que todas las piedras del templo serán
derribadas tanto que no quedará piedra sobre piedra. Es el mismo evento narrado
en II Tesalonicenses 2:3-11 donde Dios describe que quien detiene (impide a
Satanás), será quitado de en medio y Satanás gobernará en el templo (las
iglesias y congregaciones). Es la misma verdad que la que se tiene en mente
cuando Dios describe la destrucción de los barcos de Tarsis en Isaías 23 y la
destrucción de Tiro y Sidón en Ezequiel 27 y 28. Es el mismo evento que fue
anticipado por el trauma que soportó Jacob cuando llegó a Egipto para
El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
Por tanto, antes del tiempo presente,
el Espíritu Santo no les dió a los creyentes la comprensión de estos versículos.
Pero ahora que estamos en ese tiempo de la Gran Tribulación, eso señala que el
fin del mundo ya está muy cercano. Dios está abriendo nuestro entendimiento a
fin de que estemos totalmente conscientes de este cambio tremendo en el plan de
Dios de evangelización del mundo.
Volviendo a los 144,000 debemos notar que ellos eran de
todas las tribus de Israel, pero la tribu de Dan no se menciona. La razón es
que si se tuviera en mente a la nación de Israel, 13 tribus serían nombradas,
incluyendo a la tribu de Dan. Pero el Israel que Dios tiene en mente en
Apocalipsis 7 es todas las iglesias y congregaciones localizadas a través de
todo el mundo. Ellas fueron simbolizadas por las tribus de Israel.
A este respecto, es interesante y significativo notar
que Santiago 1:1 se dirige a las doce tribus en la dispersión. Leemos allí:
Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud.
Aquí también la frase está hablando de las iglesias y congregaciones que fueron simbolizadas por las 12 tribus de Israel. Significativamente, en Santiago 1:18, ellos son llamados “primicias de sus criaturas”. Ya antes en este estudio, vimos que esas primicias se identifican con Pentecostés. También aprendimos que las primicias y Pentecostés se identifican íntimamente con la era de la iglesia.
Podríamos también notar que Santiago 4:4 usa el lenguaje de Apocalipsis 17 y 18 cuando Dios habla de Babilonia la ramera. Más adelante, aprenderemos que esta ramera son las iglesias durante la Gran tribulación. Pero ya en Santiago 4:4, Dios declara:
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
Resumiendo lo que sabemos de los
144,000 es que ellos son la plenitud total de todos los que han sido salvos
durante la era de la iglesia. Después que fueron sellados, es decir, después
que su salvación ha sido realizada, la Gran Tribulación comenzó como se
simboliza por los cuatro ángeles siendo desatados para dañar la tierra y el
mar.
Estamos seguros que los 144,000 son la plenitud de todos
aquellos que vendrían a ser salvos por la actividad de las iglesias durante la
era Nuevo Testamentaria. Como aprendimos en Apocalipsis 11 y II Corintios 10
vendría un tiempo cuando el trabajo de las iglesias estaría terminado. Como
hemos visto, esto coincide con el comienzo de la Gran Tribulación. También
coincide con el final de la estación de la lluvia temprana Pentecostal en cuyo
tiempo toda la cosecha de primicias ha sido recolectada. Este no es el fin de la
evangelización del mundo. En el Capítulo 9, aprendimos acerca de la estación
de la lluvia tardía cuando una gran multitud que ninguno puede contar sería
cosechada.
Volviendo a Apocalipsis 7, el sello que se hace de los 144,000 se completa en el versículo 8. Este es el número simbólico para representar a todos los salvos durante la era de la iglesia. Note lo que dice el versículo siguiente, Apocalipsis 7:9:
Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos
Note que Dios dice: “Después de esto”. Podemos entender esto ahora. Dios está hablando de otro grupo. Note que Dios está enfatizando que es de todas las naciones del mundo, y que nadie podía contarlos. En Apocalipsis
7:14, Dios da más información acerca de aquellos del versículo 9. El dice:Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.
Dios explica que aquellos de
Apocalipsis 7:14 son quienes salieron de la Gran Tribulación. Esto relaciona a
esa gente con el tiempo de la Gran Tribulación en la cual estamos, la Gran
Tribulación de Mateo 24. Ellos fueron salvos después que los 144,000 eran ya
salvos, lo cual representa a todos los salvos durante la era de la iglesia. Una
vez comenzada la Gran Tribulación, el Espíritu Santo fué quitado de en medio
de las iglesias, significando que Dios ya no estaba salvando en las iglesias.
Por consiguiente, estos tenían que ser personas que fueron salvas fuera de las
iglesias. Estos de Apocalipsis 7:9 son los que se salvan en la lluvia tardía,
la cual comienza en la segunda parte de la Gran Tribulación.
Puesto que podemos ver pruebas de la lluvia tardía hoy,
podemos saber que estamos en la segunda parte de la Gran Tribulación.