El Final de la Era de la Iglesia, ... y Después

 

Capítulo 10

 

¿Estamos ya en la gran tribulación?

 

    La pregunta muy solemne que todo creyente debe enfrentar es esta: ¿Ha comenzado ya el período de Gran Tribulación de Mateo 24:21? Si creemos que estamos viviendo en ese tiempo de la historia, ¿hay clara evidencia de que esto es así?
    Mientras que un número de escrituras detallan el carácter de la Gran Tribulación, hay dos de ellas que son especialmente evidentes, que hacen innecesario que tengamos duda de que hemos llegado a ese evento final.

Primera evidencia: Los evangelios de lenguas, señales y prodigios       

    En Mateo 24:24, Dios declara el carácter de la Gran Tribulación. Allí leemos:

Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.

    Nunca antes en toda la historia de la iglesia ha habido tanto interés en señales, prodigios y milagros, como vemos hoy. Una de las señales más prominentes es el fenómeno de hablar en lenguas. En todo el mundo hay un intenso interés en esta clase de actividad. Esta evidencia sola nos asegura que estamos viviendo en el período de la Gran Tribulación.

Dios usa a satanás para destruir usando las lenguas, señales y prodigios

    La Biblia revela que precisamente cerca del final del tiempo, Satanás se convertirá en el gobernador dominante dentro de las congregaciones. En II Tesalonicenses 2, Dios habla del hombre de pecado, sentándose en el templo. Se verá que el hombre de pecado solamente puede ser Satanás. Mateo 24:24, como acabamos de leer, dice:

Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.

    En Apocalipsis 13:7, Dios nos informa:

Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos.También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

    Apocalipsis 13 habla de la bestia que sale de la tierra. Esto sólo puede tratarse de Satanás y su dominio, al gobernar él por medio de evangelios falsos. Usando estos medios, él puede destruir las iglesias que están bajo el juicio de Dios. De esta manera, él puede vencer a los santos, los creyentes verdaderos, dentro de las congregaciones.
    La destrucción de la iglesia del Nuevo Testamento no es por medio de la acción política, sino a través de la ación de la iglesia misma, al irse haciendo apóstata. Los indicios y guías de cómo se va a materializar todo esto, puede aprenderse de los tratos de Dios con el antiguo Israel, porque Israel es un tipo, figura, o representación de la iglesia del Nuevo Testamento. Lo que sucedió en la nación de Israel da la idea de lo que sucederá a las congregaciones de nuestros días.
    ¿Recuerda usted que después de la muerte de Salomón, Dios dividió a las doce tribus de Israel en dos naciones? Diez de las tribus llegaron a ser la nación llamada Israel, la cual tenía su capital en Samaria. Dos de las tribus, Judá y Benjamín, llegaron a ser la nación de Judá, cuya capital era Jerusalén. Dios había establecido un programa de prueba para ambas naciones. El programa de prueba incluyó a naciones contemporáneas. Durante los días de la dimisión de las diez tribus, el programa de pruebas involucró a la nación de Asiria. La nación de Israel miró con anhelo los hermosos caballos y preciosos aparejos de los Asirios y determinaron que los dioses asirios tendrían que ser dioses victoriosos. Comenzaron entonces a jugar prostitución espiritual con Asiria. Comenzaron a irse tras los dioses de los Asirios, una nación cuya lengua no entendían, y Dios usó a los Asirios para destruir a Israel.
    Luego, la nación de Judá comenzó a jugar prostitución espiritual con los dioses de los Babilonios y de los Asirios. Ellos vieron el éxito de esas naciones (los magníficos caballos y hermosos aparejos), y todas las demás cosas, y Judá comenzó a codiciar sus dioses. Babilonia, también, era una nación cuya lengua no entendían. Fue esta nación la que destruyó a Judá en el año 587 A.C. Este es el escenario que Dios da para guiarnos a la verdad concerniente a la destrucción de la iglesia del Nuevo Testamento.

El programa de prueba a largo plazo para la iglesia

    El principio de un programa de prueba se halla repetidamente en la Biblia.

    Israel, por ejemplo, fue probado por Dios cuando Moisés los dejó por cuarenta días para recibir las tablas de la ley en el Monte Sinaí. Israel falló la prueba, por haber hecho y adorado el becerro de oro. Como resultado, la ira de Dios cayó sobre ellos y cerca de 3,000 hombres fueron muertos (Éxodo 32).
    El número 40 en la Biblia, o un múltipo de diez del número 40 tal como 400, puede ser una clave de que un programa de prueba está llevándose a cabo. Israel estuvo en el desierto por cuarenta años después de salir de Egipto. Ellos fallaron la prueba; sólo unos pocos confiaron en Dios. La Biblia registra en Josué 5:6:

Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel.

    Significativamente, puede mostrarse que hubo exactamente 400 años desde el tiempo cuando Israel salió de Egipto (1447 A.C), y Saúl llegó a ser rey sobre Israel (1047 A.C.). Esto último ocurrió en los días de Samuel, quien fue el último de los profetas que juzgó a Israel. Cuando Samuel fue viejo, Israel se acercó a él pidiéndole rey que gobernara sobre ellos. En I Samuel 8:4-7, leemos:

Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones. Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.

    Saúl llegó a ser rey exactamente 400 años después que Israel, bajo el gobierno directo de Dios, saliera de Egipto. Ellos fallaron la prueba cuando rechazaron a Dios y Su gobierno directo sobre ellos.
    Otro interesante programa de prueba en relación al número 40 está en el libro de Jonás. Jonás fué mandado a clamar contra Nínive a causa de su maldad (Jonás 1:2). En Jonás 3:4, leemos:

Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.

    Sorpresiva y maravillosamente, la gente de Nínive salió victoriosa en su prueba. Jonás 3:5 y 10, reportan:

Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. ...Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

    Quizás el programa de prueba más grande de todos ocurrió en el Nuevo Testamento, cuando el Señor Jesucristo tomó naturaleza humana y fué probado. Leemos en Lucas 4:1,2:

Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.

    El primer Adán fue probado en el Jardín del Edén, y el segundo Adán, Cristo, fue probado también. El primer Adán falló la prueba, al desobedecer a Dios, sumergiendo así a la raza humana en el pecado, pero nuestro Señor fue victorioso en la prueba. El permaneció completamente obediente a Dios. Su obediencia perfecta ha hecho al incomprensible reino de Dios una realidad para todos los que creen en El. Obviamente, el principio de que Dios prueba a la raza humana está firmemente establecido en la Biblia.

    La iglesia del final de los tiempos, también es puesta frente a un programa de prueba. Desafortunadamente, la Biblia revela que la iglesia del final de los tiempos fallará en gran medida su programa de prueba, así como Adán y Eva fallaron en su tiempo e Israel falló repetidamente. La iglesia fallará la prueba y quedará bajo la ira de Dios, así como el juicio de Dios vino cuando Adán y Eva fallaron la prueba.   

El programa de prueba divino del final del tiempo

    El programa de prueba que se identifica con el final del tiempo estará enfocado sobre una nación cuya lengua la congregación no entiende. Dios da por lo menos dos claves prominentes en el Antiguo Testamento en cuanto a la naturaleza de este programa del final del tiempo. La primera clave está en Deuteronomio 13:1-3:

Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te anunciare señal o prodigios, y si se cumpliere la señal o prodigio que él te anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; no darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.

    Dios dice claramente que El está probando, es decir, examinando a la congregación por medio de la actividad de un falso profeta de en medio de ellos. Debemos conocer el carácter de este profeta y la naturaleza de sus enseñanzas.
    La introducción al Capítulo 13 de Deuteronomio es el último versículo de Deuteronomio 12, donde Dios amonesta a la congregación así:

Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.

    Dios dice que el hombre no añadirá, ni quitará de la Palabra de Dios. El reconocer a la Biblia como la Palabra de Dios y el tener un deseo intenso de ser obediente a ella, es por cierto adorar a Dios. Por otro lado, el creer que hay otra fuente adicional de información divina (creer que un sueño, visión, o lengua es de Dios cuando, en verdad, no lo es) eso es efectivamente adorar a otro dios, diferente al Dios de la Biblia.
    Dios da la misma advertencia en el Nuevo Testamento, en Apocalipsis 22:18-19:

Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.

    “Este libro” puede ser solamente la Biblia. La Biblia sola y en su totalidad es la Palabra de Dios. Cualquier mensaje adicional, articulado o verbalizado, que supuestamente viene de Dios, el cual es revelado por medio de sueños, visiones, o por cualquier otro medio, es una adición a la Biblia. Y porque Dios no está agregando nada a la revelación divina que es la Biblia, si alguien pone atención a estos mensajes y cree que son de Dios, él realmente está adorando a un dios aparte del Dios de la Biblia. Dios advierte en el versículo 18 que cualquiera que cometa este pecado está sujeto a las plagas escritas en la Biblia; es decir, está sujeto a la condenación eterna.
    Deuteronomio 13 dice que el falso profeta es soñador de sueños, es decir, está convencido que lo que él oye en sus sueños es de Dios. La señal o el prodigio, la declaración profética de su sueño o visión, llega a suceder; por lo tanto, él cree que ha recibido una visita sobrenatural, pero a raíz de que el mensaje que recibió no era de Dios, tuvo que ser de Satanás. Cuando él enseña que el mensaje recibido en un sueño o visión era de Dios, y que por lo tanto es la Palabra de Dios, está animando a otros a seguir a otro dios aparte del Dios de la Biblia. Este es un pecado serio y mortal dentro de la congregación. Deuteronomio 13 dice que este profeta tiene que ser muerto, sin importar que este sea un ser amado de alguien dentro de la congregación.
    Las frases claves en estos versículos de Deuteronomio 13, son: “porque Jehová vuestro Dios os está probando” (o te está examinando), y “para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma”. Estas frases enseñan algo acerca del programa final de prueba de Dios para la iglesia. Dios claramente dice que El probará a la congregación, permitiendo que, quienes dicen que declaran la Palabra de Dios pero que son falsos profetas (porque su fuente es otra, diferente de la Biblia), estén dentro de la congregación.

I Corintios 14 da una clave concerniente a esta prueba del fin de los tiempos

    La segunda clave del Antiguo Testamento para el programa de prueba del final de los tiempos que vendrá contra la iglesia es la que vino contra el Israel antiguo. La señal para esta clave está en el Nuevo Testamento, I Corintios 14:21:

En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.

    Para entender esta clave, uno debe conocer el trasfondo en el cual esto se encuentra. I Corintios 14 discute el fenómeno de lenguas, el cual estaba presente en la iglesia de Corinto. Ciertos individuos allí recibieron de Dios, como un don del Espíritu Santo, mensajes en un lenguaje (una lengua) que ni ellos, ni nadie más en la congregación, podían entender. En I Corintios 14:2, Dios habla de estos como “por el Espíritu habla misterios”.
    Adicionalmente, dentro de esa congregación Dios dió a ciertos individuos el don de interpretación. Mediante este don otorgado por Dios, el mensaje recibido en lengua fue hecho comprensible para la congregación. I Corintios 14:5 nos informa que cuando el mensaje en lenguas era interpretado, éste edificaba a la congregación.
    Este era un evento espiritual válido en la iglesia de Corinto. Ellos solamente tenían esa parte de la Biblia que hoy es llamada el Antiguo Testamento. Dios todavía estaba rompiendo el silencio entre lo sobrenatural y lo natural cuando dio mensajes a Pablo, Juan, Pedro, y a Agabo (Hechos 11:28). A raíz de que estos mensajes eran de Dios, constituian una adición a la Palabra de Dios. El Nuevo Testamento aún no había sido terminado; aún con estas adiciones, las iglesias de ese día tenían una Palabra de Dios incompleta.
    Durante el mismo tiempo cuando era posible para los apóstoles recibir mensajes directos de Dios, hubo individuos en la iglesia de Corinto que recibieron mensajes de Dios en una lengua. Los mensajes podían haber sido mediante la forma de una oración, alabanza, o revelación. Sin embargo, eran mensajes de Dios; por lo tanto, era una adición a la Palabra escrita de ese tiempo.
    En el centro del discurso acerca del fenómeno de lenguas (I Corintios 14:21), hay una referencia a la ley del Antiguo Testamento en la cual Dios escribió que por medio de lenguas El hablaría al pueblo, y ellos no escucharían. Dios habla acerca de lenguas en Deuteronomio 28. Moisés habló a Israel cuando estaban próximos a entrar a la tierra prometida. El les advirtió que no estarían satisfechos con el Evangelio que él les trajo a ellos, “Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas” (Deuteronomio 28:47). El resultado de su rebelión contra Dios fué el castigo. Esto está declarado en
los versículos restantes de Deuteronomio 28. Los versículos 48 y 49 resumen la advertencia:

Servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas.

    Este es el pasaje de la ley referida en I Corintios 14 en relación al fenómeno de lenguas. Las diez tribus de Israel fueron destruidas por su enemiga la nación de Asiria después que Israel se comprometió en prostitución espiritual con los Asirios. Como resultado de su rebelión espiritual, Dios provocó a que la nación de Asiria, una nación cuya lengua Israel no entendía, los destruyera. Dios dio una advertencia final de esto pocos años antes que esto pasara. La advertencia se encuentra en Isaías 28:11-12:

Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo, a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír.

    El resultado del juicio de Dios sobre Israel ocurrió 122 años más tarde. La nación de Judá corrió como ramera detrás de Babilonia, nación pagana cuya lengua no entendían, y Babilonia es la nación que destruyó a Judá en el año 587 A.C. Pocos años antes ellos habían sido advertidos por el profeta Jeremías. Leemos en Jeremías 5:15-17:

He aquí yo traigo sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo que hablare. Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes. Y comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos y a tus hijas; comerá tus ovejas y tus vacas, comerá tus viñas y tus higueras, y a espada convertirá en nada tus ciudades fortificadas en que confías.

    Dios está enfocándose en una nación “cuya lengua ignorarás”. Este pasaje también es referido en el lenguaje amenazante de I Corintios 14:21.

Dos principios importantes

    Deuteronomio 13, Deuteronomio 28, I Corintios 14, y el juicio de Dios están obviamente conectados a la iglesia del final de los tiempos cuando se consideran dos principios importantes.

    El primer principio es que el Israel antiguo era un cuadro o tipo de la iglesia del Nuevo Testamento. El juicio de Dios sobre Israel por su adulterio espiritual arroja luz sobre la naturaleza del juicio de Dios sobre la iglesia del Nuevo Testamento por su rebelion espiritual.
    El segundo principio es que Dios establece un programa de prueba para la humanidad. En Deuteronomio 13 se ve que dentro de la iglesia un programa de prueba involucrará falsos profetas que reciben mensajes sobrenaturales. Estos falsos profetas animarán a las congregaciones a ir tras otros dioses al revelar sus experiencias sobrenaturales, las cuales vienen de una fuente diferente de Dios. Estos dos principios Bíblicos nos dan la comprensión de cómo Dios juzga a la iglesia del fin del tiempo.

Las lenguas: Programa de prueba del final de los tiempos

    Se podría plantear la siguiente pregunta: ¿Por qué Dios Escribe extensamente en I Corintios 12, 13, y 14 acerca del fenómeno de lenguas? Uno podría quedar sorprendido de leer en la Biblia acerca de este fenómeno temporal. Pocas décadas después que este fenómeno ocurrió en la iglesia de Corinto, las visiones del libro de Apocalipsis fueron recibidas por el apóstol Juan en la Isla de Patmos. El libro de Apocalipsis cierra con la advertencia de que si alguno agrega a sus palabras quedará sujeto a las plagas; por lo tanto, no puede haber revelación adicional de Dios por medio de visiones, voces, lenguas, o algo más. Así, el fenómeno de lenguas que ocurrió en la iglesia de Corinto tendría también que llegar a su fin. Desde ese tiempo hasta el día de hoy, no esperemos que Dios traiga un mensaje por esos medios, o por cualquier otro medio, aparte de lo que El nos ha dado en la Biblia.
    Parece que el fenómeno de lenguas de Dios fue efímero y quedó confinado solamente a la iglesia de Corinto. Era un tema secundario incluso
en aquellos días. Así que la pregunta persiste: ¿Por qué Dios escribió extensamente acerca de esto?
    La respuesta descansa en la comprensión de que esos tres capítulos de I Corintios, que discuten el asunto de las lenguas, son el campo de prueba de Dios para la iglesia de los últimos días. Dios plantó el árbol de la ciencia del bien y del mal en el Jardín del Edén, y ese fue el campo de prueba de nuestros primeros padres. Satanás vio su oportunidad en ese programa de pruebas para tentar y esclavizar al hombre en el pecado. En la advertencia y programa de prueba de Deuteronomio 13, Dios permite a un falso profeta que engañe a algunos dentro de la congregación. Dios establece el programa de pruebas, pero es Satanás quien usa las pruebas como oportunidades para llevar por el mal camino a la gente.
    Dios ha establecido el fenómeno de lenguas, registrado en I Corintios 12, 13, y 14, como un campo de prueba para la iglesia del final del tiempo. Dios dio el don verdadero de lenguas brevemente en la Iglesia de Corinto para que la fidelidad o infidelidad a la Palabra de Dios de las iglesias del fin del tiempo pueda descubrirse.
    A Adán y a Eva se les permitió comer de todo árbol del jardín excepto uno. Dios prodigó bendiciones de frutos de los árboles, fragantes y deliciosos, para satisfacer las necesidades físicas del hombre. Lucifer quería que el hombre le sirviera a él (Satanás), y no a Dios, y tentó a Adán y a Eva, haciéndoles pensar que se estaban perdiendo de algo importante si no probaban el fruto del árbol que estaba fuera de sus límites.
    A través de toda la Biblia, a la iglesia se le recuerda de las ricas bendiciones que acompañan a la salvación. Las bendiciones son mayores que las que persona alguna merece; son tan maravillosas que nuestros corazones deberían alabar a Dios continuamente. Una bendición menor, incidental, gozada brevemente por unas cuantas personas en la iglesia de Corinto (es decir, el poder recibir un mensaje adicional de Dios en un lenguaje desconocido), fue dada antes de que la bendición magnífica de la Palabra de Dios completa estuviera disponible. Dios llevó al máximo sus bendiciones comunicativas para la humanidad dándonos el registro completo de Su voluntad (el Nuevo y el Antiguo Testamento), y puso fuera de nuestros límites la bendición menor gozada por la iglesia en Corinto.
    Dios, en su sabiduría, retuvo el registro; por cierto El muestra el registro del fenómeno de lenguas en la Biblia. Su colocación allí la convierte en campo de prueba para la iglesia de los últimos tiempos, al igual que el árbol de la ciencia del bien y del mal fue campo de prueba para el inicio de la raza humana.

Satanás usa las lenguas para destruir

    Satanás usa este campo de prueba como su oportunidad final para ganar una victoria decisiva sobre Cristo, venciendo a la iglesia en su forma externa. El venció a Adán y Eva animándolos para que comieran el fruto prohibido en el Jardín del Edén. Del mismo modo, él anima a la iglesia del final de los tiempos a gozar del don prohibido de lenguas.
    Cuando Dios estableció el campo de prueba en el Jardín del Edén, usó un lenguaje que hizo fácil, o al menos facilitó el camino, para que Lucifer tentara a Eva. Dios no dió al fruto prohibido un nombre presagioso, por ejemplo, “el árbol prohibido”. No. Dios dió a este árbol el nombre intrigante de “el árbol de la ciencia del bien y del mal”. Ciertamente, dicho título causaría a Adán y Eva preguntarse qué poder tan misterioso poseía el fruto de este árbol. Esto se comprueba por la reacción de Eva a las seducciones de Satanás, en Génesis 3:6:

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

    Satanás estimuló el pensamiento codicioso de Eva, haciendo referencia al nombre que Dios le dió al árbol. En Génesis 3:5 Satanás declaró a Eva: Sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Ciertamente al darle a este árbol el nombre de “la ciencia del bien y del mal”, Dios le dió a Satanás un tema que podría usar para tentar a nuestros primeros padres hacia el pecado.
    Dios, por supuesto, no es el autor del pecado, ni es culpable de ninguna manera de pecado. Sin embargo, Dios diseñó un programa de prueba contínuo y válido, en el sentido de que el fruto parecía ser especialmente codiciable: ... el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos... y en el nombre que se le dió al árbol.
    Dios también hizo muy atractivo el campo de prueba para el antiguo Israel. Las diez tribus del reino del norte, llamado Israel, fueron atraídas hacia los Asirios, una nación cuya lengua ellos no entendían. Era una nación que aparentemente era bendecida por Dios. Fue la nación de Asiria; esta conquistó a Siria (II Reyes 16:9) y parecía ser la nación que tenía todas las respuestas. Ezequiel 23:5-6, dice:

Y Ahola cometió fornicación aun estando en mi poder; y se enamoró de sus amantes los asirios, vecinos suyos, vestidos de púrpura, gobernadores y capitanes, jóvenes codiciables todos ellos, jinetes que iban a caballo.

    “Ahola” es otro nombre para la capital de Israel, la cual fue Samaria. Asiria con sus triunfos políticos y logros mundanos, parecía ser la nación a emular. De modo similar, Judá, el reino del Sur, con su capital en Jerusalén, estaba enamorada de la belleza, poder y éxitos tanto de los Asirios como de los Babilonios.
    La belleza, poder, y éxitos políticos de Asiria y Babilonia fueron los resultados de las bendiciones de Dios. Estas naciones malvadas estaban en total rebelión contra Dios, no obstante Dios las llevó al poder y las hizo atractivas para que sirvieran como programas de prueba para Israel y Judá.

Israel acude a asiria por ayuda

    La Biblia da una ilustración vívida de cómo Dios permitió a una nación malvada, Asiria, parecer delante de Israel como una historia exitosa. Durante los días de Isaías, Jerusalén fue amenazada por Israel y Siria. La situación era grave. II Crónicas 28 revela la maldad del rey de Judá, Acaz, y el castigo resultante que Dios trajo sobre Judá mediante Israel y Siria. En II Crónicas 28:5-6, leemos:

Por lo cual Jehová su Dios lo entregó en manos del rey de los sirios, los cuales lo derrotaron, y le tomaron gran número de prisioneros que llevaron a Damasco. Fue también entregado en manos del rey de Israel, el cual lo batió con gran mortandad. Porque Peka hijo de Remalías mató en Judá en un día ciento veinte mil hombres valientes, por cuanto habían dejado a Jehová el Dios de sus padres.

    El rey de Judá -un hombre malvado llamado Acáz- y todo Judá deberían haber clamado a Dios por ayuda. Deberían haberse arrepentido en saco de ceniza como Nínive hizo cuando Jonás les predicó. Deberían haber clamado a Dios como lo hizo el rey Josafat cuando los Moabitas y los Amonitas vinieron para destruir a Judá (II Crónicas 20). En vez de eso, la Biblia registra que Judá acudió a Asiria por ayuda. II Reyes 16:7, nos informa:

Entonces Acaz envió embajadores a Tiglat-pileser rey de Asiria, diciendo: Yo soy tu siervo y tu hijo; sube, y defiéndeme de mano del rey de Siria, y de mano del rey de Israel, que se han levantado contra mí.

    Ellos no podían haber exhibido en forma más dramática su total falta de confianza en Dios. Dios rescató a la pecadora Judá por medio de Asiria, como lo declara II Reyes 16:9:

Y le atendió el rey de Asiria; pues subió el rey de Asiria contra Damasco, y la tomó, y llevó cautivos a los moradores a Kir, y mató a Rezín.

    Asiria conquistó a Siria. Hasta tiempos recientes, Siria no había sido una nación independiente. Dios usó a Asiria para destruir a las diez tribus; estas ya no existieron más como reino independiente. Estas dos naciones, Siria y el reino norteño de Israel, por tanto, fueron eliminados de ser una amenaza para Judá por medio de la fuerza de la nación pagana Asiria.

    El punto de esta información es que Dios trajo éxitos a Asiria para intensificar el programa de prueba que estaba viniendo contra Judá. Los éxitos de Asiria en su apogeo, y Babilonia en la flor de su gloria, daban la impresión que sus dioses eran más poderosos y más confiables que Jehová Dios. Dios, para sus propósitos divinos, dió a Asiria la victoria, pero Judá estaba convencida de que la superioridad de los dioses Asirios los hizo victoriosos. Esta mentalidad espiritual se observa en la cita de II Crónicas 25:14, donde otro rey de Judá, Amasías, adoró los dioses de un enemigo llamado Edom o Seir. Este versículo declara:

Volviendo luego Amasías de la matanza de los edomitas, trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir, y los puso ante sí por dioses, y los adoró, y les quemó incienso.

    II Crónicas 28:22-23 registra una acción similar por el rey malo Acaz:

Además el rey Acaz en el tiempo que aquél le apuraba, añadió mayor pecado contra Jehová; porque ofreció sacrificios a los dioses de Damasco que le habían derrotado, y dijo: Pues que los dioses de los reyes de Siria les ayudan, yo también ofreceré sacrificios a ellos para que me ayuden; bien que fueron éstos su ruina, y la de todo Israel.

Dios intensifica el programa de prueba del final de los tiempos

    Cuando Dios establece un programa de prueba, El fortalece la prueba mediante su elección de palabras, o permitiendo a los enemigos de Dios aparecer como triunfadores. Los mismos principios se aplican al programa de prueba de Dios para la iglesia del final de los tiempos, en relación a la Palabra de Dios y en relación a los éxitos que Dios permite disfrutar a los enemigos del Evangelio.
    Se ofrecen tres ejemplos de palabras que Dios usa para indicar la severidad de la prueba para la iglesia del final de los tiempos. Primero, Dios dice que quienes hablaban en lenguas en la iglesia de Corinto, eran edificados al hablar estos misterios en el Espíritu (I Corintios 14:2-4). Ciertamente cualquier cosa que sirva para edificar o construir la fe del creyente individual debe ser procurada, pero el contexto donde se encuentran estas palabras advierten al lector a ser cuidadoso. Segundo, Dios declara en I Corintios 14:39: “...no impidáis el hablar lenguas”. ¿Enseña esto que hablar en lenguas era pecaminoso en aquellos días? ¿O enseña esto que hablar en lenguas es para nuestros días?
    El tercer ejemplo requiere más explicación. En tres de los cuatro relatos del Evangelio, Mateo, Marcos, y Juan, se menciona el pecado llamado “la blasfemia contra el Espíritu Santo”. También se hace referencia a éste, en I Juan 5 como “pecado de muerte”. Este pecado es tan poco común debido a que quienes lo cometen no pueden ser perdonados jamás; es decir, nunca pueden llegar a ser salvos. Además, este pecado es tan poco común que Dios protege al hombre del mismo, hasta el punto que es prácticamente imposible encontrar a una persona que lo haya cometido.
    Sin embargo, los escribas de la época de Jesus cometieron este pecado. Marcos 3:22 dice de ellos:

Pero los escribas que habían venido de Jerusalén decían que tenía a Beelzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

    En respuesta a este grave pecado Jesús declara en Marcos 3:28, 29:

De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.

    En el versículo 30, El explica que el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo es creer que Cristo estaba bajo el poder de Satanás, y no bajo el poder del Espíritu Santo. Los escribas, que odiaban a Jesús y deseaban su muerte, cometieron este pecado terrible; estaban convencidos que El era de Satanás. No tenían deseo de considerarlo como Su Mesías.
    La Biblia solamente menciona que los Escribas en Marcos 3 y Mateo 12 habían cometido este pecado. El pecador más endurecido de hoy ordinariamente no quedaría convencido de que Jesús recibía Su poder de Satanás. Puede haber en el mundo aquellos que hayan cometido este pecado, pero si es así, nunca se preocuparán porque Cristo venga a ser su Salvador. Cualquiera que tenga el más mínimo interés en Jesús como Salvador no podría haber cometido este espantoso pecado.
    ¿Por qué Dios puso un registro extenso de este pecado en la Biblia? Su presencia en la Biblia ha producido mucho pesar para los creyentes verdaderos que han sido enseñados incorrectamente que el pecado de blasfemia al Espíritu Santo consiste en rechazar a Cristo. Muchos cristianos verdaderos cuando fueron jóvenes rechazaron una y otra vez a Cristo. Ellos han venido a ser salvos en sus últimos años, pero son atormentados por la pregunta: ¿Puedo ser salvo? Una razón para dejar registrado este pecado en la Biblia es aumentar la severidad del programa de prueba para la iglesia del final de los tiempos.

    Una extensión simple de la idea incorrecta de lo que significa la blasfemia contra el Espíritu Santo podría ser la conclusión errónea de que cualquiera que cree que una iglesia está bajo el poder de Satanás ha cometido este terrible pecado. En otras palabras, podría decirse que si alguno examina un evangelio particular o iglesia y determina que es de Satanás, por ese juicio esa persona está en peligro de haber cometido la blasfemia contra el Espíritu Santo. Esta conclusión es completamente errónea pero ampliamente enseñada por quienes creen en las lenguas.

    Pocos se atreven a hacer el juicio de que un “evangelio de lenguas” es de Satanás. Casi nadie se atreve a concluir que un evangelio puede ser producto de Satanás si declara que Cristo es el Salvador. Como resultado, el “evangelio de lenguas” está protegido de la crítica incluso de aquellos que anhelan permanecer fieles a la Biblia. Por temor de blasfemar al Espíritu Santo, son forzados a reconocer que, aunque no concuerden con muchas doctrinas del “evangelio de lenguas”, esto debe ser considerado como un aspecto del Evangelio verdadero. Esto a cambio anima a mucha gente a seguir al “evangelio de lenguas”. Por eso, Dios ha construido características dentro del programa de prueba de lenguas que lo hacen aparecer como seguro en su identificación con el verdadero Evangelio.
    La comprensión correcta del pecado de la blasfemia contra el Espíritu Santo es creer que Jesús, cuando vino como el Salvador, estaba bajo el poder de Satanás.

El éxito del movimiento de lenguas

    Un número siempre creciente de individuos y congregaciones en todo el mundo fallan en este programa de prueba del fin de los tiempos. El movimiento de lenguas, también llamado “movimiento carismático”, está arrasando con las iglesias como reguero de pólvora. Prácticamente todas las denominaciones tienen iglesias que lo han acogido con los brazos abiertos.
    Durante generaciones, se han hecho intentos para unificar varias doctrinas y denominaciones; sin embargo, ningún intento ha hecho tanto progreso como el movimiento carismático. Católicos Romanos, Luteranos, Presbiterianos, Metodistas, Bautistas, todos los evangelios que se identifican con la ética Cristiana, encuentran fraternidad bajo la bandera carismática. Para quienes abrazan el fenómeno de lenguas, esto parece ser una demostración maravillosa del poder del Espíritu Santo.
    La Biblia nos guía en la verdad; podemos conocer los hechos. La iglesia se ha ido haciendo cada vez más apóstata. Consecuentemente, Dios está cegando a las gentes para que ellos crean que este movimiento es del Espíritu Santo. No se dan cuenta que es de Satanás. Por medio de este fenómeno, Satanás parece estar venciendo al verdadero Evangelio a un grado nunca antes logrado.
    Verdaderamente, Dios trajo juicio sobre la iglesia del Antiguo Testamento (Israel y Judá), mediante naciones cuya lengua Israel no entendía, naciones con las cuales Israel se comprometió en prostitución espiritual. Dios usó estas naciones para destruir a Israel y a Judá. De la misma manera, las iglesias y denominaciones de hoy se están
comprometiendo en lamentable prostitución espiritual al correr ciegamente tras evangelios que manifiestan un lenguaje desconocido llamado “lenguas”. Estos falsos evangelios están siendo usados por Dios como juicio sobre la iglesia. No dude ver la iglesia destruida por ellos.
    Las congregaciones continuarán existiendo. Pueden parecer, más que nunca, vibrantes y espiritualmente exitosas. Puede parecer que la causa de Cristo está avanzando en todo el mundo. Hay cruzadas con asistencia en números cada vez más crecientes, iglesias llenas a su capacidad, seminarios con más y más candidatos a predicadores. Sin embargo, debe entenderse que la iglesia está bajo el juicio de Dios. La abominación desoladora está en el lugar santo. El hombre de pecado se ha sentado en el templo.
    Dos características importantes siempre parecen estar presentes en el movimiento de lenguas. Primero, la aceptación del principio de que Dios todavía está hablando hoy. Se cree que enseñanza adicional puede ser revelada a través de un lenguaje desconocido llamado lenguas, o visiones, sueños, o por medio de voces. Invariablemente donde hay interés en sueños y visiones, hay interés en lenguas. De la misma manera, donde existe interés en lenguas, hay interés en sueños y visiones. El Evangelio verdadero está circunscrito por la autoridad de la Biblia sóla y en su integridad. El “evangelio de lenguas” tiene como su autoridad a la Biblia más los mensajes que supuestamente vienen de Dios en lenguas, sueños, visiones, o voces. Es fácil saber que no es el verdadero Evangelio, y si no es el verdadero Evangelio, es un evangelio falso.

Señales y prodigios

    La segunda característica del movimiento de lenguas es un interés en señales y prodigios. Hay una convicción de que Dios está llevando a cabo milagros hoy, de la manera como nuestro Señor y los doce apóstoles hicieron señales y prodigios. Curaciones milagrosas es la cosa más común que se espera. La señal de gente cayendo hacia atrás (siendo “muertos en el espíritu”, como algunos le llaman), es prueba de que se trata de un evento sobrenatural. Mientras la así llamada curación milagrosa puede explicarse en términos terrenales, físicos, el caer hacia atrás parece ser inexplicable desde el punto de vista terrenal, físico.
    El fenómeno de alguien pareciendo recibir un mensaje de Dios en una lengua o visión, etcétera, puede realmente tener una explicación física. Podría ser una alucinación o podría estar relacionado con la mente subconsciente del individuo. Sin embargo, también podría ser una actividad sobrenatural inducida por Satanás; él cautiva los corazones de quienes no
están contentos con el Evangelio verdadero. Cuando es actividad sobrenatural, debería llamarse señal o prodigio porque Dios llama a la actividad de hablar en lenguas una señal en I Corintios 14:22.
    Significativamente, la Biblia hace referencia a “señales y prodigios” en conexión con el fin del tiempo. El hecho de que estas referencias no tienen nada que ver con la iglesia verdadera es de gran importancia. Cada referencia se relaciona con la actividad satánica. Por ejemplo, en Mateo 24:24: Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Este versículo indica que falsos profetas vendrán con un evangelio que es tan parecido al Evangelio verdadero que aun a los escogidos engañarán, si fuere posible. Los escogidos son los creyentes verdaderos; ellos fueron escogidos por Dios para salvación. No pueden ser engañados porque Dios los sujetará. Los falsos profetas pueden reconocerse por sus señales y prodigios. En II Tesalonicenses 2:9 Dios advierte del hombre de pecado quien se sentará en el templo. Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos
    En Apocalipsis 13, en referencia a Satanás viniendo como un falso profeta, Dios advierte en los versículos 13-14:

También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió.

    En Apocalipsis 16:14, Dios habla de actividad satánica precisamente antes del día del Juicio:

Pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

    Dios muestra en estas referencias que El traerá juicio sobre la iglesia del final de los tiempos mediante falsos evangelios que exhiben milagros. No se sorprenda que esas señales y prodigios sean prominentes en las iglesias con evangelios falsos. Cuando Cristo vino con el verdadero Evangelio, dió testimonio de su genuinidad haciendo milagros. Juan 20:30-31, dice:

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

    Al venir Satanás al final del tiempo con sus falsos evangelios que exhiben lenguas, él también intenta dar testimonio de su legitimidad con señales y prodigios. Solamente dos milagros se le acreditan a él en la Biblia: El primero, su habilidad para romper el silencio entre lo sobrenatural y lo natural, con mensajes en lenguas y visiones; y el segundo, que él puede causar en forma sobrenatural que las personas caigan hacia atrás. Para agregar más credenciales a estos evangelios, Satanás se acerca con señales mentirosas y prodigios; es decir, sus adherentes pretenderán que hacen milagros y creerán que se han hecho milagros, cuando en realidad no existe milagro.

    Los medios modernos de comunicación tales como la televisión acrecentan la diseminación de estos falsos evangelios. La gente que adora en las iglesias que son razonablemente fieles al verdadero Evangelio pueden llegar a estar familiarizados con los halagos y atractivos de los evangelios falsos en la intimidad de sus hogares. Sin saberlo nadie, ellos beben profundamente de las aguas envenenadas, y al entrar la plaga a sus iglesias, ya están preparados para aceptarlo como parte integral del verdadero Evangelio. Frente a nuestros propios ojos, iglesia tras iglesia capitulan frente a evangelios que no consideran a la Biblia sóla y en su totalidad ser el verdadero Evangelio.
    La destrucción de la iglesia, en sumo grado, es llevada a cabo por medio del programa de prueba del movimiento de lenguas. En su ceguera, una iglesia fallará la prueba cuando Satanás engaña a la congregación, llevándola a aceptar los falsos evangelios de lenguas y señales y prodigios. De esta manera, las congregaciones continuarán existiendo durante el período de la tribulación final, pero serán cada vez más falsas. O bien los creyentes verdaderos saldrán voluntariamente o se les pedirá que salgan cuando la congregación comience a seguir un evangelio falso. Quienes permanezcan
dentro de las congregaciones en realidad estarán sirviendo a Satanás aunque piensen que están sirviendo a Cristo.

¿El bautismo en el Espíritu Santo tiene que ver con hablar en lenguas?

    Podríamos preguntarnos si existe una relación entre el bautismo en el Espíritu Santo y el fenómeno de hablar en lenguas que ocurrió en la iglesia de Corinto antes que la Biblia estuviera completa. La Biblia es muy clara en cuanto a que no existe relación entre el Bautismo en el Espíritu Santo y el hablar en lenguas. Consideremos primeramente el Bautismo en el Espíritu Santo y comencemos en el Antiguo Testamento, donde cuatro señales apuntaban hacia la salvación.
    Primero, estaba la circuncisión, para indicar que debemos tener quitado el prepucio de nuestro corazón. La carne y sus deseos pecaminosos tienen que ser quitados. En Jeremías 4:4, leemos:

Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.

    Segundo, estaban los holocaustos. Las ofrendas alimenticias y los sacrificios de animales como holocaustos señalaban hacia Cristo, quien vino a ser nuestro holocausto. Hebreos 10:5-7, dicen:

Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.

    Tercero, estaba el derramamiento de la sangre, por ejemplo de un cordero, o de un buey, lo cual señalaba hacia la sangre derramada del Señor Jesucristo, quien sufrió la ira de Dios por nuestros pecados. Hebreos 9:22, dice:

Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

    La cuarta señal usada en el Antiguo Testamento era la ablución de agua, la cual ceremonialmente indicaba que una persona había sido purificada de sus pecados. Por ejemplo, Aarón y sus hijos fueron lavados al ser consagrados como sacerdotes (Levítico 8:6). La señal o símbolo de ablución de agua o lavamiento en agua se usa también en el Nuevo Testamento.
    Desde el principio de la entrada del pecado en el mundo, para ser salvo, un hombre, mujer, o niño, deben tener sus pecados lavados, nacer de nuevo, venir a ser una nueva criatura en Cristo. El Espíritu Santo, Dios eterno, se da a la persona que viene a ser salva.
    Comenzando con Pentecostés, Dios comenzó Su obra de evangelizar el mundo mediante los creyentes, que fueron capacitados por Dios para testificar, para proclamar Su Palabra y compartir el Evangelio. Dios utilizó terminología diferente al hablar de salvación. Cristo habló de ser bautizado en el Espíritu Santo. Los creyentes en el Nuevo Testamento son salvos de la misma manera como los creyentes se salvaban en el Antiguo Testamento; la diferencia en el Nuevo Testamento es que todos los creyentes están capacitados para compartir el Evangelio.
    Leemos de esto en los Evangelios de Mateo, Lucas, y Juan. Hechos 1:5, el cual dice: “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días”, habla de una señal del Antiguo Testamento porque Juan el Bautista fue un profeta del lado Antiguo Testamentario de la cruz. A ellos se les dijo que en no muchos días, ellos serían llenos con el Espíritu Santo y quedarían capacitados para ser testigos en el programa de evangelismo del Nuevo Testamento.
    Cuando somos salvos, somos bautizados en el Espíritu Santo. La palabra “bautizar” significa “lavar, limpiar, o purificar”. Por tanto, denota el hecho de que nuestros pecados han sido quitados. El bautismo del Espíritu Santo no tiene nada que ver con milagros, señales, o prodigios. Jesús dice en Hechos 1:8:

Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

    En el libro de Hechos encontramos ilustraciones en cada uno de esos lugares de un milagro especial para indicar que la Palabra de Dios era para ser enviada con el fin de evangelizar al mundo. (Vea Hechos 2, Hechos 8, Hechos 10, y Hechos 19). Después de estas ilustraciones en Hechos, ningún milagro externo se registra en la Biblia que ocurría cuando una persona era salva.

    Sin embargo, en la carta de Pablo a la iglesia de Corinto, Capítulos 12, 13, y 14, aprendemos que en esa iglesia hubo un fenómeno conocido como lenguas o hablar en lenguaje desconocido. Esto era un don que fue dado a unos cuantos individuos en esa iglesia, incluyendo a Pablo, por medio del cual recibían información de Dios en un lenguaje desconocido. El fenómeno no sostiene relación con el bautismo en el Espíritu Santo; este don no era prodigado cuando ellos eran salvos.
    Los creyentes en Corinto a quienes se les fue dado este don fueron instruidos a orar para que se les diera el don de interpretar. El propósito de la interpretación era el compartir con la congregación lo que Dios les había revelado a ellos, para la edificación de la congregación. Esto fue posible porque en ese tiempo, Dios no había aun completado la Biblia.
    Alrededor del año 95 D.C. Dios completó la Biblia con la escritura del Apocalipsis de Juan. Dios es el autor de la Biblia, y en el último capítulo de la Biblia, declara, en Apocalipsis 22:18-19:

Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.

    Con esta declaración, Dios terminó la posibilidad de una información adicional proveniente de El. Desde ese punto en adelante, no podemos esperar que alguien reciba una visión, lengua, o voz de Dios porque El no violará sus propias normas. Dios dijo que El nos ha dado Su Palabra, la revelación de Su voluntad. Estamos para estudiarla, y ser obedientes a ella, y no esperar ningún fenómeno de lenguas o visiones tal como ocurrió antes que la Biblia estuviera completa.
    Desde el año 95 D.C., varias personas en el período del Nuevo Testamento han reclamado haber recibido una visión o hablar en lenguas, lo cual podría parecer muy glorioso. Sin embargo, basados en la Biblia, estas actividades no pueden ser de Dios. Podría ser de sus propias mentes. Podría ser de una fuente maligna. Podría ser una alucinación. Nuestras mentes son muy engañosas.
    Hoy toda persona que se salva es bautizada en el Espíritu Santo. El ser bautizados en el Espíritu Santo acompaña a la salvación; no es un don separado, sino al contrario, sucede a cada uno de los verdaderos salvos. El creyente verdadero es uno que ha llegado a reconocer que es un pecador bajo
la ira de Dios y sabe que su salvación es totalmente la obra de Dios. El es uno que ha venido a confiar en la Biblia en lo que concierne al Señor Jesucristo, quien es el único Salvador dado a la humanidad. Cuando esa persona es salva, es decir, nacida de nuevo, es bautizada en el Espíritu Santo. Sus pecados son quitados, y el Espíritu Santo toma habitación con él.

¿Dice la Biblia si las lenguas continuarían hasta el fin?

    Otra cuestión importante que debemos tratar es si el don de lenguas continuaría a través de toda la estación de la Iglesia.
    Consideremos lo que Dios dice en I Corintios13:8-12: Allí leemos:

El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

    Examinemos este pasaje cuidadosamente. En I Corintios 13, Dios simplemente está diciendo que las lenguas cesarán, pero no está diciendo cuándo cesarán. Dios dice que las profecías y la ciencia acabarán, y en los versículos 9-12, dice que ellas se acabarán cuando le veamos a El, cara a cara, es decir, cuando lleguemos al cielo. Note que los versículos 9-12 están solamente hablando de ciencia y de profecía. No están hablando de lenguas. Este pasaje no nos dice cuándo cesarán las lenguas.
    Dios enseña en Apocalipsis 22:18 que si uno busca revelación divina de fuentes ajenas a la Biblia, esto indica que uno está todavía sujeto a las plagas escritas en ella, es decir, todavía no es salvo, y aún está sujeto al infierno. Por consiguiente, Apocalipsis 22:18 da la respuesta de cuándo cesarían las lenguas, y eso es cuando la Biblia fuera completada.
    Es cierto que la Biblia habla de señales y prodigios que todavía vendrán a suceder. La Biblia habla de señales y prodigios en un número de lugares, y hablar en lenguas es una señal. Leemos acerca de esto en I Corintios 14. La palabra griega para “señal”, es “simeon”, la cual también puede traducirse “milagro”. La Biblia habla de señales y prodigios, particularmente en relación a la iglesia de los últimos tiempos; amenazadora y
desafortunadamente, todas las referencias a señales y prodigios cercanos al fin del tiempo están relacionados con Satanás. Dios declara en Mateo 24:24:

Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.

    Leemos en II Tesalonicenses 2:3-4:

Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

    El hombre de pecado sentándose en el templo representa a, o es un cuadro de, Satanás gobernando en la iglesia. Satanás vendrá con señales y prodigios de falsedad. Dios hará que los seguidores de Satanás crean a la mentira, así ellos serán preparados para el juicio.
    Apocalipsis 13 habla acerca de la bestia que sale de la tierra y una segunda bestia. La segunda bestia hace una imagen, y le da vida a esa imagen y trae señales. Son evangelios que Satanás ha diseñado, y así él puede esclavizar a las naciones del mundo a un sumo grado, cual nunca antes. El vendrá como ángel de luz y dará testimonio de la legitimidad de sus evangelios con señales y prodigios. Satanás es el gran engañador. Apocalipsis 16:13-14, dice:

Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

    Esos versículos hablan de la bestia y del falso profeta viniendo con señales y milagros paa engañar. Toda referencia a señales y prodigios cercanos al fin del tiempo se relacionan con actividades satánicas. Esto es muy amenazador. Indica que tenemos que ser extremadamente cuidadosos hoy porque estamos tan cercanos al final del tiempo. Debemos asegurarnos absolutamente que buscamos solamente en la Biblia la verdad divina. La Biblia sóla y en su totalidad es la divina Palabra de Dios.
    Satanás puede hablar en muchas maneras; él se acerca con toda clase de actividades ocultas. Fuera de la iglesia, él viene por medio de brujerías, tablas de “ouija”, cartas de “tarot”, etcétera. Dentro de la iglesia, él viene también por medio del ocultismo. La Biblia dice que así es. En II Corintios 11:14, dice:

Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

Debemos estar en guardia y asegurarnos que el único lugar donde buscamos la verdad divina es en la Biblia.

¿Podrían ser usadas las lenguas para reiterar la enseñanza de la Biblia?

    Podríamos preguntarnos si sería posible que Dios pudiera hablar en una lengua hoy solamente para reiterar algo en la Biblia o para dar énfasis a un pasaje particular de la Biblia. Sin embargo, sabemos que esto no es posible, porque Dios no violará Su propio programa. Su programa es que El nos ha dado toda la información que desea que tengamos en la Biblia.
    Por ejemplo, hay cierta repetición de información en la Biblia. Cuatro veces en Juan 6 Dios dice en relación al creyente que, “...Yo le resucitaré en el día postrero”. Leemos esto en los versículos 39, 40, 44, y 54. Parece innecesario repetir esto cuatro veces, pero no nos atreveríamos a pensar siquiera en quitar una de estas frases, para reducirla a tres veces. Estaríamos quitando de la Palabra de Dios. De la misma manera, si Dios repitiera esta frase, para dárnosla una quinta vez, entonces esa sería una adición a la Palabra de Dios.
    Debemos tener en mente que Dios nos dijo en Apocalipsis 22:18-19 que la Biblia es el mensaje completo de Dios. Si queremos crecer más fuertes en la Palabra, tenemos que leer la Biblia. El Salmo 119:11 nos dice:

En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.

    Dios nos dio los cuatro relatos del Evangelio a fin de que tengamos abundante información concerniente a quién es el Señor Jesucristo. Debemos ir a la Palabra de Dios para buscar la voz de Dios. Si decimos: “Bueno, la Palabra de Dios no es suficiente”, entonces estamos violando la Palabra de Dios.

¿Ordena la Biblia que no debemos prohibir hablar en lenguas?

    Leemos el mandato de no prohibir el hablar en lenguas en I Corintios 14:39. Aprendemos de un cuidadoso estudio de I Corintios 14 que en la iglesia de Corinto, las lenguas eran en cierto modo un problema. De modo que se les dió el mandato de no prohibir el hablar en lenguas. Sin embargo, tenemos que examinar esos capítulos de I Corintios a la luz de toda la Biblia.
    En el Antiguo Testamento, por ejemplo, la ley era que los varones tenían que ir a Jerusalén tres veces por año para ofrecer sacrificios. Ahora ya no vamos a Jerusalén a ofrecer sacrificios. ¿Por qué no? ¡Está en la Biblia! ¡Es un mandato de Dios! ¿Por qué no lo hacemos?
    La razón por qué no lo hacemos es porque leemos ese mandato a la luz de todo lo demás que ofrece la Biblia, y descubrimos en el Nuevo Testamento que Dios dice que esas leyes ceremoniales han sido completadas en Cristo. Así que ya no tenemos que ser obedientes a ellas. De hecho, sería erróneo ofrecer sacrificios.
    Por la misma razón, en I Corintios, capítulos 12 al 14, Dios estableció normas en cuanto a lo que concierne a las lenguas. Pero en Apocalipsis 22:18, El tiene más qué decirnos acerca de su Palabra. Tenemos que leer I Corintios 12-14 a la luz de Apocalipsis 22:18, y Deuteronomio, capítulos 13:1-10 y capítulo 28, y otros pasajes que hablan de este tema. Al hacer esto, aprendemos que Dios cesó de dar mensajes en lenguas una vez que la Biblia estaba terminada.
    Cuando nos damos cuenta de que la Biblia sóla es la Palabra de Dios y sabemos que Satanás viene y se presenta como ángel de luz, entonces podemos tratar de ponernos “en los zapatos” de Satanás. Esto no es muy difícil porque todos nosotros tenemos una naturaleza pecadora. Satanás piensa: “Voy a tratar de hacer caer en la trampa a alguien que es una persona muy religiosa. Desde luego que no me voy a acercar a esa persona con cuernos y con cola de tenedor. Me voy a presentar a él como un ángel de luz. Voy a parecer como un emisario legítimo del Señor Jesucristo. La primera cosa que haré es animar a esa persona a retirarse de la Palabra de Dios, y convencerlo de que la Biblia no es la única autoridad. Luego puedo hacerlo comenzar a entender la Biblia a la luz de otras autoridades, y ya no intentará más obtener la verdad de la Biblia solamente”.

    Satanás es muy cuidadoso de venir con evangelios que suenan como el verdadero Evangelio. El cita la Biblia, pero es muy engañoso. De esta manera, la persona es totalmente desarmada. La persona se acostumbrará a escuchar acerca de la Palabra de Dios de fuentes fuera de la Biblia.
    Satanás es el padre de mentira. En cierto momento, él puede acercarse con tan solo la Palabra de Dios, y luego lentamente agrega una oración o algo pequeño que es contrario a la Palabra de Dios. Satanás es el gran engañador. La persona que escucha quizá no sepa que ha comenzado a aceptar ideas que son contrarias a la Palabra de Dios, ideas que son verdades a medias. Esa persona podría pensar que solamente ha tenido una experiencia felíz, una buena experiencia con una visión, que parecía tan santa, y él confía en esa fuente de información. Quizá esa persona ni siquiera sepa lo que le ha sucedido.
    Es tan maravilloso que tenemos la Palabra de Dios, la Biblia, y podemos estar absolutamente seguros que ésta es la Palabra de Dios. Siempre será la Palabra de Dios. No tenemos que dudar o temer de que quizá Satanás tenga algo que ver con esta o aquella declaración en la Biblia.

La Biblia es el mensaje completo de Dios

    Uno puede preguntarse si el “libro” de Apocalipsis, en el capítulo 22:18 y 19, está hablando solamente de Apocalipsis o de toda la Biblia. Al considerar esta pregunta, debemos entender que el libro de Apocalipsis es parte integral y cohesiva de toda la Biblia. Ahora, si usted agrega un capítulo al libro de Apocalipsis, entonces usted se lo habrá agregado a toda la Biblia. Sea que Ud. tratara de agregarlo durante los primeros cinco años de cuando fue escrita, o tratara de agregarlo 1,500 años después de que fue escrita, usted todavía habrá intentado agregarle a la Biblia entera. Una vez que ya estuvieron escritas las últimas palabras de Apocalipsis, cerca del año 95 D.C, entonces la Biblia ya estaba terminada, y Dios juntó todos los libros separados en la Biblia completa que tenemos hoy.
    En otras palabras, cualquier cosa que fue escrita después que el libro de Apocalipsis fue terminado, no tenía la posibilidad de formar parte del Canon Sagrado. Los versículos finales del libro de Apocalipsis establecen el límite de la Palabra de Dios. No toma mucho tiempo revisar todos los escritos que surgieron durante el período anterior a esta fecha para ver por qué es esta la Biblia que tenemos y no algo más. Existe una cohesividad interna en la Biblia.
    Un problema que la gente tiene para aceptar que la Biblia es el mensaje único de Dios es que, cuando leen un versículo tal como Apocalipsis 22:18,
con el criterio y premisa de que Dios habla hoy en visiones o voces o lo que sea, van a encontrarse con que no entenderán el versículo tal cual es Apocalipsis 22:18, de la manera como lo entendería alguien que está determinado a permitir que la Biblia sóla sea su guía y su autoridad. Esto es debido a que aquellos tienen información adicional que están poniendo en la ecuación, y son forzados a salir con una respuesta diferente. Por tanto, no es sorpresa cuando vemos tanta gente que cree en lenguas, o visiones, o voces. Esta es la conclusión a la que llega la gente cuando permiten que se use información fuera de la Biblia en su comprensión de lo que la Biblia dice. Por cierto, alcanzan conclusiones en cuanto a muchos pasajes Bíblicos que son diferentes a las conclusiones alcanzadas por quienes se limitan a la Palabra de Dios.
    El momento que uno trata de agregar a la Biblia, a partir de esta visión o esa lengua, o lo que sea, y una persona agrega esto, y otra añade lo otro, y alguien más añade otra cosa, y luego intenta interpretar la Biblia a la luz de toda esta nueva información, termina con un evangelio que los llevará a cualquier parte. Esto es exactamente lo que está sucediendo hoy. Los falsos evangelios se están disparando por todas direcciones.

    El verdadero Evangelio, el Evangelio del Señor Jesucristo, está circunscrito por la Biblia sóla y en su totalidad. Solamente en la Biblia, la Biblia completa, se puede encontrar la verdad. Por tanto, al considerar al mundo eclesiástico de hoy con su abundancia de lenguas, señales y prodigios, no hay duda de que Mateo 24:24 ha sido cumplido. Tenemos nuestra primera y más notable evidencia de que hemos llegado al tiempo de la Gran Tribulación.

Segunda evidencia: Invocar fuego del cielo

    Una segunda evidencia de que estamos en el tiempo de la Gran Tribulación narrada en Mateo 24 es la evidencia mundial de gente cayendo hacia atrás. Las iglesias que practican este milagro lo llaman “ser muertos en el Espíritu”.
    Este milagro fue profetizado en Apocalipsis 13. El capítulo entero está describiendo el período de la Gran Tribulación. En el versículo 13, leemos:

También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.

El caer hacia atrás equivale a fuego del cielo

    Como ya hemos visto anteriormente, el causar que alguien caiga hacia atrás es equivalente a invocar fuego del cielo. Así este milagro de gente cayendo hacia atrás al piso, que está ocurriendo en todo el mundo, es una prueba clara de que estamos ahora en el período de la Gran Tribulación de Apocalipsis 13 y Mateo 24.

Tercera evidencia: La lluvia tardía

    La tercera evidencia de que estamos en el tiempo de la Gran Tribulación de Mateo 24 es que estamos experimentando la “lluvia tardía”. Como hemos venido aprendiendo, la lluvia tardía es el tiempo cuando Dios está enviando su Evangelio a todo el mundo fuera de las iglesias y congregaciones, y es un tiempo cuando Dios se está asegurando de que el Evangelio que es enviado sea muy fiel a la Biblia. Los lugares altos de la era de la Iglesia ya no son aceptables. El reino de Dios está ahora guardando su reposo. Como veremos, la lluvia tardía sucede durante la segunda mitad de la Gran Tribulación, mostrando que estamos ahora bien adentrados en el tiempo de la tribulación. Por tanto, ya que estamos experimentando la lluvia tardía precisamente ahora, podemos saber que estamos ahora bien adentrados en el tiempo de la Gran Tribulación.
    Comenzemos por examinar algunos versículos que relacionan a la era de la Iglesia, con la Gran Tribulación y la lluvia tardía.

La gran tribulación no puede comenzar hasta que la era de la iglesia haya terminado

    Hay otra evidencia que nos muestra que estamos en la segunda parte de la Gran Tribulación. Recuerde que Mateo 24:22 declara:

Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

    En Apocalipsis 7, la Biblia enseña que después que los 144,000 de las 12 tribus de Israel hayan sido sellados en sus frentes, habría una gran multitud que ninguno podía contar que saldría de la Gran Tribulación hacia la salvación.
    ¿Quiénes son estos 144,000? Leemos en Apocalipsis 7:1-4:

Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol. Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.

    En este pasaje tan revelador, Dios está hablando de un tiempo cuando cuatro ángeles dañarán la tierra y el mar. Pero no podrían llevar su actividad dañina hasta que los siervos de Dios fueran sellados. Estos siervos ascendían a 144,000 y eran de todas las tribus de Israel.

144000: El cumplimiento total de los salvos durante la era de la iglesia

    Al tratar de comprender esto, sabemos que ser sellado significa ser salvo. Leemos en Efesios 1:13,14:

En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

    De esta manera, podemos saber que esos 144,000 han sido salvos.
    En segundo lugar, debemos darnos cuenta que el número 144,000 es un número simbólico. Está formado de 12,000 de cada uno de las 12 tribus de Israel. Especialmente en el libro de Apocalipsis, el número 12 significa la plenitud de lo que se esté considerando, y el número 10 o 100 o 1,000, la realización total de algo. Por ejemplo, la ciudad santa, la Nueva Jerusalén, mide 12,000 estadios por 12,000 estadios por 12,000 estadios. Tiene un muro que mide 144 (12 x 12) codos. Estos números significan la plenitud o llenura
completa de todos los creyentes que forman la Jerusalén eterna.
    De igual manera, los 144,000 de Apocalipsis 7 son también la llenura completa o plenitud de todos aquellos que habrían de ser salvos previo a la liberación de los cuatro ángeles que dañarán la tierra y el mar.
    Los cuatro ángeles se mencionan otra vez en Apocalipsis 9:14-16:

Diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Eufrates. Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número.

    En este pasaje leemos que desatarlos, lo cual debe suceder a cierta hora, día, y mes y año, causaría que la tercera parte de los hombres perecerían. Más adelante en nuestro estudio, aprenderemos que la tercera parte es una referencia a los verdaderos creyentes quienes serían muertos en el sentido de que ellos serían sacados de las iglesias durante la Gran Tribulación. El término “la tercera parte” viene del lenguaje de Zacarías 13:8, 9:

Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos terceras partes serán cortadas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella. Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.

    La tercera parte son los creyentes verdaderos quienes han sido purgados de sus pecados, porque Cristo como su substituto ha soportado el fuego del infierno en su favor. El hecho de que ellos han sido sacados de las iglesias es porque el juicio de Dios ha venido sobre las iglesias. Es la iglesia la que los echa como demuestra Apocalipsis 9:16, el cual indica que el ejército que ejecuta la muerte consiste de 2,000,000 de hombres. El número 1,000,000 simboliza la terminación y el número 2 simboliza a la iglesia. De esta manera, el número 2,000,000 simboliza al número completo de iglesias que se estarán involucrando en esta actividad de expulsar a los creyentes verdaderos, simbolizado por la tercera parte que son muertos. Podríamos recordar que Juan 16:2 iguala el “dar muerte” con el “desterrar de las iglesias”. Allí leemos:

Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

    Esta verdad es idéntica a la que leemos en Apocalipsis 11 donde la Biblia describe la matanza de los dos testigos. Los dos testigos también representan a los verdaderos creyentes que han sido expulsados de las iglesias. La naturaleza horrible de esta acción está más dramatizada por el lenguaje espeluznante de Apocalipsis 8, el cual describe a una tercera parte de los árboles, del mar, de los barcos, de los ríos, de las aguas, del sol, de la luna, de las estrellas, siendo destruidos o aplastados. Claramente, Dios nos está dando el lenguaje que indica que el final de la era de la iglesia, lo cual es definitivamente aquí considerado, es super catastrófico. Esto es así porque es también el tiempo cuando el Día del Juicio está por caer sobre el mundo entero. Comienza con el juicio en la casa de Dios, que son las iglesias y congregaciones que Dios ha usado por más de 1900 años para evangelizar al mundo.
    Así, el lenguaje que habla de la puesta en libertad de los cuatro ángeles que dañarán la tierra y el mar está hablando del mismo evento que la matanza de los dos testigos de Apocalipsis 11. Es el mismo evento del que se habla en Mateo 24:21: “Porque habrá entonces gran tribulación...”. Es el mismo evento del que se habla en Apocalipsis 9, donde Dios describe la estrella que cae del cielo y tiene la llave que abre el abismo del cual la langosta y toda clase de devastación sale. Es el mismo evento de Apocalipsis 13 que habla de la bestia que sale del mar y de una bestia que sale de la tierra. Es el mismo evento que Daniel 7:23 describe como la cuarta bestia que devorará toda la tierra. Es el mismo evento que el dado en el relato de Daniel 8 donde Dios describe el cuerno pequeño que se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y causó que el santuario fuera echado por tierra por 2300 días. Es el mismo evento que el descrito en Mateo 24:15 concerniente a la abominación desoladora que se levanta en el lugar santo. Es el mismo evento de que se habla en Lucas 21:20 el cual describe a Jerusalén estando rodeada por ejércitos.
    Es el mismo evento del que habla Mateo 24:2, Marcos 13:2, y Lucas 21:6, donde Dios indica que todas las piedras del templo serán derribadas tanto que no quedará piedra sobre piedra. Es el mismo evento narrado en II Tesalonicenses 2:3-11 donde Dios describe que quien detiene (impide a Satanás), será quitado de en medio y Satanás gobernará en el templo (las iglesias y congregaciones). Es la misma verdad que la que se tiene en mente cuando Dios describe la destrucción de los barcos de Tarsis en Isaías 23 y la destrucción de Tiro y Sidón en Ezequiel 27 y 28. Es el mismo evento que fue anticipado por el trauma que soportó Jacob cuando llegó a Egipto para
escapar del hambre. Es la misma verdad anticipada por la destrucción de Judá que comenzó en el año 609 A. C. cuando el último rey bueno, Josías, fue muerto. Es la misma verdad que es ilustrada por la destrucción del barco del cual 276 fueron salvos, como se registra en Hechos 27.
    Todo los relatos anteriores juntos con muchos otros son vívidamente registrados en la Biblia. Es sorprendente cuánto lenguaje de la Biblia es usado por Dios para ilustrar lo que sucederá cuando los 144,000 hayan sido sellados. Podemos estar seguros de que Dios está asegurándose de que no perdamos el significado, la importancia, la realidad de este evento tremendo.
    Debido a que esta información ha estado sellada hasta el fin de los tiempos, los creyentes hasta ahora no habían sido hechos conscientes de este evento tremendo. Recuerde lo que Dios escribió en Daniel 12:9:

El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

    Por tanto, antes del tiempo presente, el Espíritu Santo no les dió a los creyentes la comprensión de estos versículos. Pero ahora que estamos en ese tiempo de la Gran Tribulación, eso señala que el fin del mundo ya está muy cercano. Dios está abriendo nuestro entendimiento a fin de que estemos totalmente conscientes de este cambio tremendo en el plan de Dios de evangelización del mundo.
    Volviendo a los 144,000 debemos notar que ellos eran de todas las tribus de Israel, pero la tribu de Dan no se menciona. La razón es que si se tuviera en mente a la nación de Israel, 13 tribus serían nombradas, incluyendo a la tribu de Dan. Pero el Israel que Dios tiene en mente en Apocalipsis 7 es todas las iglesias y congregaciones localizadas a través de todo el mundo. Ellas fueron simbolizadas por las tribus de Israel.
    A este respecto, es interesante y significativo notar que Santiago 1:1 se dirige a las doce tribus en la dispersión. Leemos allí:

Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud.

    Aquí también la frase está hablando de las iglesias y congregaciones que fueron simbolizadas por las 12 tribus de Israel. Significativamente, en Santiago 1:18, ellos son llamados “primicias de sus criaturas”. Ya antes en este estudio, vimos que esas primicias se identifican con Pentecostés. También aprendimos que las primicias y Pentecostés se identifican íntimamente con la era de la iglesia.

    Podríamos también notar que Santiago 4:4 usa el lenguaje de Apocalipsis 17 y 18 cuando Dios habla de Babilonia la ramera. Más adelante, aprenderemos que esta ramera son las iglesias durante la Gran tribulación. Pero ya en Santiago 4:4, Dios declara:

¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

    Resumiendo lo que sabemos de los 144,000 es que ellos son la plenitud total de todos los que han sido salvos durante la era de la iglesia. Después que fueron sellados, es decir, después que su salvación ha sido realizada, la Gran Tribulación comenzó como se simboliza por los cuatro ángeles siendo desatados para dañar la tierra y el mar.
    Estamos seguros que los 144,000 son la plenitud de todos aquellos que vendrían a ser salvos por la actividad de las iglesias durante la era Nuevo Testamentaria. Como aprendimos en Apocalipsis 11 y II Corintios 10 vendría un tiempo cuando el trabajo de las iglesias estaría terminado. Como hemos visto, esto coincide con el comienzo de la Gran Tribulación. También coincide con el final de la estación de la lluvia temprana Pentecostal en cuyo tiempo toda la cosecha de primicias ha sido recolectada. Este no es el fin de la evangelización del mundo. En el Capítulo 9, aprendimos acerca de la estación de la lluvia tardía cuando una gran multitud que ninguno puede contar sería cosechada.

La lluvia tardía viene después de la era de la iglesia

    Volviendo a Apocalipsis 7, el sello que se hace de los 144,000 se completa en el versículo 8. Este es el número simbólico para representar a todos los salvos durante la era de la iglesia. Note lo que dice el versículo siguiente, Apocalipsis 7:9:

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos

    Note que Dios dice: “Después de esto”. Podemos entender esto ahora. Dios está hablando de otro grupo. Note que Dios está enfatizando que es de todas las naciones del mundo, y que nadie podía contarlos. En Apocalipsis 7:14, Dios da más información acerca de aquellos del versículo 9. El dice:

Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

    Dios explica que aquellos de Apocalipsis 7:14 son quienes salieron de la Gran Tribulación. Esto relaciona a esa gente con el tiempo de la Gran Tribulación en la cual estamos, la Gran Tribulación de Mateo 24. Ellos fueron salvos después que los 144,000 eran ya salvos, lo cual representa a todos los salvos durante la era de la iglesia. Una vez comenzada la Gran Tribulación, el Espíritu Santo fué quitado de en medio de las iglesias, significando que Dios ya no estaba salvando en las iglesias. Por consiguiente, estos tenían que ser personas que fueron salvas fuera de las iglesias. Estos de Apocalipsis 7:9 son los que se salvan en la lluvia tardía, la cual comienza en la segunda parte de la Gran Tribulación.
    Puesto que podemos ver pruebas de la lluvia tardía hoy, podemos saber que estamos en la segunda parte de la Gran Tribulación.


 

 


CAPÍTULO 11
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